Por: Fernando Araújo Vélez

IV Congreso Iberoamericano de Cultura

El primer síntoma del tono que prevalecería en los discursos de inauguración del Congreso de Mar del Plata, ayer en la mañana, fue una sentida ovación a la voz y la imagen del expresidente argentino Néstor Kirchner, fallecido el año pasado, invitando a luchar por la libertad de los pueblos.

Enseguida, la presidenta Cristina Fernández dijo desde un documental: “Aspiro a que podamos dar una discusión franca que potencie a la cultura como un instrumento para consolidar un modelo de desarrollo más humano, homogéneo y equilibrado para todos”.


Cinco minutos más tarde fue citado Juan Domingo Perón. “No hay libertad sin igualdad”. Los cantos de barra brava retornaron, hasta que Juan Carlos Dámico, presidente del Instituto Cultural de Buenos Aires, terminó su intervención de apertura con una cita de Malraux: “Cultura es lo que queda después de que hayamos olvidado lo que aprendimos”. Ya antes, el miércoles en la noche, el director adjunto de El País de España, Gumersindo Lafuente, había dicho en una breve ponencia que la incertidumbre era bienvenida. Y para darle énfasis a la diversidad, recordó una cita de un documental de Martin Scorsese, según la cual “no hay razón para que la cultura sea democrática. Por el contrario, debe ser la aristocracia del talento”.


El gesto de aprobación del auditorio ante la frase de Malraux señalaba, de nuevo, que el tema fundamental del certamen era la diversidad dentro de la inclusión. En ese sentido habló después Enrique Iglesias, secretario general latinoamericano, quien aseguró que la diversidad enriquece, le da sentido, o “el sentido” a la vida y a la condición humana y concluyó con una propuesta enfática: el PIB de las naciones no puede seguir siendo medido por indicadores netamente económicos. En su definición, dijo, tiene que haber una inclusión de ítems culturales. Los aplausos retornaron, y arreciaron minutos más tarde con la intervención del secretario de Cultura de la Argentina, Jorge Coscia, quien recordó al indio Yupanqui cuando les dijo a los españoles 200 años atrás: “Un pueblo que oprime a otro no merece ser libre”.


Con el recuerdo de Yupanqui, y la premisa de que la cultura debe ser la prioridad de las políticas de América Latina para el siglo XXI, concluyó la velada de inauguración de un congreso que ya arriba a su cuarta edición (en los años anteriores se organizó en Brasil, México y Colombia. En el 2012 se hará en España).

 

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