Por: Santiago Villa

Iván Duque en China

Resumo con pocas palabras la visita de Iván Duque a China: necesaria e inaplazable, pero nada espectacular. En un artículo para Diálogo Chino, la única plataforma independiente de periodismo sobre China en América Latina y cuya lectura recomiendo, he descrito en detalle lo que se logró y lo que no. Me permito en esta columna unas apreciaciones personales que no podría incluir en un reportaje, y que son fruto de cuatro años de experiencia haciendo periodismo desde China.

Lo primero es que Juan Manuel Santos casi despreció las relaciones con China. Aunque hubo un equipo muy bueno de funcionarios en la Embajada de Colombia en China, los principales cargos, con la excepción de los cónsules, en los últimos años de su gobierno no estuvieron ocupados por personas que tuvieran mucha experiencia con ese país. Eso no es culpa, claro, de los embajadores, que hicieron lo mejor que pudieron con las herramientas de las que disponían. El actual embajador, al menos, es experto en comercio exterior, pero no tiene experiencia diplomática, y aunque no lo conozco, no creo que conociera China a profundidad.

Durante muchos meses, la silla del embajador estuvo desierta, porque no se encontraba a nadie que quisiera ser embajador en China. No es una embajada codiciada y no da mucha visibilidad.

En algún momento durante mi estadía allá, se apareció por Beijing un funcionario del gobierno Santos a pedir dinero a China para los programas del posconflicto, lo cual demuestra todavía más ignorancia. ¿Cómo es posible que el presidente Santos le pidiese dinero al presidente Xi Jinping, si nunca fue a visitar China desde que Xi tomó posesión? En la cultura china, las formas son cruciales, y el presidente Xi seguro tomó nota de ese desaire.

Todo esto es un preámbulo para hablar de la actual visita. En especial, de por qué resultaba tan necesaria. El presidente de Colombia estaba en mora de visitar China si el objetivo es mejorar las relaciones económicas de un país cuyas empresas más importantes son estatales. Sin embargo, no debemos adelantarnos a los hechos. Esta visita no podía ser más que exploratoria. En realidad, no tuvo ningún anuncio o avance de gran importancia. El trabajo de verdad está por delante.

La exportación de aguacates Hass es una buena noticia, sin duda (anoto como un dato curioso, que un alto ejecutivo de una empresa de aguacates Hass, Fruty Green, fue donante de la campaña presidencial de Duque), pero esto no va a transformar la economía colombiana. Los permisos para exportar carne siguen en el aire, los proyectos para multiplicar las exportaciones de banano y café son eso, proyecciones, y la cantidad de créditos para infraestructura por parte de China serán nimios, a menos que Colombia entre a la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda.

Sería magnífico que Colombia firmara convenios gobierno a gobierno, sin licitaciones, para adjudicar la construcción de líneas férreas y carreteras a China, pero es improbable que eso suceda. Entretanto, la corrupción en los procesos de licitación es tan grande, que conozco de una empresa china de infraestructura que decidió irse de Colombia porque estaba cansada de pagar coimas.

Pensar que el turismo por parte de China será una gran iniciativa económica es estar desviados en cuanto a lo que un chino busca. Colombia no les interesa como destino turístico ni les va a interesar. Es demasiada naturaleza salvaje y mucho calor. Si quieren algo como Colombia, les quedan más cerca los países del sudeste asiático, con los que no podemos competir. Se dice que hay 6.000 turistas chinos al año, pero yo creo que la mayoría de ellos son en realidad los chinos que tienen tiendas y negocios, y que entran como turistas.   

Ahora, sí hay cosas muy positivas en el panorama. En especial el capital humano del que Colombia dispone hoy en la embajada. Como dije, no conozco al embajador, aunque tiene un perfil interesante. Sí conozco, sin embargo, a la actual directora de la oficina de ProColombia en China, Natalia Tobón. Estudié y trabajé con ella en el único portal de noticias sobre China en español que existió durante casi una década: China Files. En mi opinión, Tobón debería ser más pronto que tarde embajadora de Colombia en China, ojalá durante varios años y con más de un gobierno. No tiene filiación política ni interés en esa actividad, conoce muy bien el país y su cultura empresarial, es de una honestidad férrea, y es una trabajadora incansable.

Mientras que esto sucede, es una excelente decisión que lidere la oficina comercial. Si queremos mejorar las relaciones económicas con China, sería importante darle recursos a esa oficina. Que tenga un equipo robusto y presupuesto para realizar eventos ambiciosos.

Twitter: @santiagovillach

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