Iván Duque: así fue su histórico triunfo en las elecciones presidenciales

hace 26 mins
Por: Lorenzo Madrigal

Iván, el terrible

Como si fuera el terrible zar de todas las Rusias y haciendo el mejor esfuerzo de un tecnócrata, Óscar Iván se mostró como un duro más del derechismo político. Su gesticulación desarticulaba aún más su expresión personalísima.

A nadie parece haber sorprendido la nominación de Zuluaga, que contradecía por primera vez las encuestas, en especial las de César Caballero (muy descompuesto en su comentario en RCN), pero confirmaba que el gran poder detrás de la convención, de apariencia democrática, era el inmarcesible expresidente.

Detrás, muy detrás, sobre todo cuando asomó en la tarima la familia del elegido (de inalterables genes fisonómicos), se pudo ver al derrotado precandidato Santos, del cual por fin logró zafarse el expresidente, casi en las escalerillas del avión para Europa. En este caso fue un Uribe, dirán los santistas, quien traicionó a un Santos. La política es dinámica, según Félix de Bedout.La ira contenida bufaba en la garganta de Pacho; con su rebeldía real, no de libro, encaró al jefe máximo y mereció el regaño de éste: “doctor Francisco, hay que respetar a las personas”.Pacho estaba perdido. Aún podría lucharla, pero distanciado de Uribe y éste de él, quedaría en un campo minado que le exigiría mucho desgaste, mucho despilfarro económico —a sus expensas— y pocas probabilidades de éxito.El país estuvo a punto de verse enfrentado a dos candidatos de idéntico apellido (Kramer contra Kramer), trasunto de disgustos familiares y de apariencia más dinástica que democrática. Si Iván es el desentono y difícilmente el terrible, Pacho hubiera sido el político adolescente, el chico peligroso con un arma en la mano y un hombre inmanejable para Álvaro Uribe. Un segundo Santos para un segundo error, podría pensarlo.Dice humildemente Óscar Iván, el terrible, que reconoce sus deficiencias y que se dejará ayudar y ya sabemos por quién. Con él, la paz de La Habana se irá a pique, pero antes habría que ver si gana, en primera o en segunda vuelta presidencial.¿Cómo fue la votación por Óscar Iván? Quizás lo sepan algunos, pero lo cierto es que para muchos era inevitable, si el portero del galpón convencionista era el propio expresidente, ya sin voz y medio despelucado, destrabando acreditaciones y ordenando mantecadas y gaseosa (como en la multiplicación de los panes, pero no los de Maduro), mientras se subsanaban errores de logística y ya casi se apelaba a la consulta de marzo. Esto le sonó a Pacho y fue la última vez en que se le vio levantar la cabeza —y la voz— de cara al poderoso exmandatario. Señalado por Uribe para que, en unión con Holmes, sacara adelante a Zuluaga, uno de los dos jefes de debate no se quedó al discurso de aceptación de la candidatura.

***

Carlos Holmes gastó en unos carteles con su foto, en que pocos lo reconocieron. Sonreía.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Lorenzo Madrigal

Si fue el uno o si fue el otro

“Yo vine porque quise”

En el desespero final

Final, final, final

Indeseable, la extradición