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hace 44 mins
Por: Arturo Guerrero

´Jairo Martínez´, entre bolígrafo y fusil

A comienzos de siglo, durante el despeje del Caguán, ocurrió en San Vicente una singular reunión de periodistas a la que asistieron guerrilleros de las Farc.

Uno de ellos fue ´Jairo Martínez´, jefe de seguridad y evidente alto mando en ese municipio caqueteño.

Los reporteros habían sido convocados por ´Medios para la paz´, corporación u oenegé fundada por periodistas para procurar entre los comunicadores un cubrimiento más profesional del conflicto armado. Dos decenas de informadores, destacados por sus medios en la zona desmilitarizada, recibirían en un taller contextos sobre la guerra colombiana y desmenuzarían notas publicadas.

El obispo del lugar, el más joven del país, vio con buenos ojos el ejercicio. También la guerrilla. Tanto que el comandante ´Martínez´ solicitó cupo para él, para su fusil y para su encargado de comunicaciones, un uniformado con pinta universitaria.

´Medios para la Paz´, entidad que luego de doce años de actividad desapareció al principio de esta década, en algunos de sus talleres con periodistas por todo el país había tenido presencia de contados miembros de la fuerza pública e incluso de paramilitares encubiertos. Todos desarmados. En el Caguán mandaban las Farc, así que ¡cómo no! el arma del comandante fue ese día una participante más.

En el fragor de la discusión -¿imaginan ustedes a veinte periodistas opinando al tiempo?-, ´Martínez´ pidió la palabra para lamentar cómo los trata de mal la prensa. ¨Hagámonos pasito¨, propuso a manera de pacto: si los periodistas no los critican tanto, los guerrilleros les tendrán consideración en los escenarios bélicos.

Como un resorte, el enviado especial del mayor diario nacional le respondió blandiendo su bolígrafo: ¨comandante, yo acepto su oferta con la condición de que hagamos un cambio. Yo le entrego mi lapicero y usted me da su fusil¨.

Las risas cayeron como ablución. Inteligencia, humor y velocidad ganaron esta pequeña escaramuza entre dos grupos de colombianos obligados a encontrarse en el terreno donde la guerra es noticia. Poco tiempo después la corporación periodística produjo un código para el cubrimiento del conflicto, con el siguiente epílogo:
¨Cuando un grupo armado se cree con el derecho de utilizar, manipular o amedrentar a un periodista, lo hace bajo la creencia de que la razón proviene de las armas. Para el periodista, la razón proviene única y exclusivamente de la verdad¨.

´Jairo Martínez´, en ese entonces cercano a sus 50 años, no se mostró altanero ni agresivo. Sabía reír, ponía atención a la jerga díscola y atropellada de los periodistas. El fusil era su seguridad, quizás su novia como les pasa a los soldados, tal vez la fuerza era su argumento supremo.

Cuando ayer en La Habana el negociador ´Pastor Alape´ anunció que ´Martínez´ era uno de los 27 guerrilleros muertos en los bombardeos de Guapi, Cauca, yo, que nunca escribo en primera persona, padecí un cruce de imágenes en el estómago. Yo conservo mi bolígrafo-teclado, él perdió su fusil.

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2015-05-28T20:29:39-05:00

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´Jairo Martínez´, entre bolígrafo y fusil

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