Por: Olga Lucía Barona

James, gracias por ser colombiano

Que sí, que iba a ser el Mundial de Neymar. No, que era la opción de oro de Messi para confirmar por qué es el mejor.

Qué Messi ni qué Neymar. Este es el Mundial de James David Rodríguez Rubio, así con letra mayúsculas, UN CRACK, que con apenas 22 años se echó la selección de Colombia al hombro y la llevó de la mano —por primera vez en la historia— a los cuartos de final de una Copa del Mundo.

Pero, además, ese que por detrás de su camiseta simplemente dice James, es el goleador parcial del Mundial de 2014 con cinco goles. Atrás, con cuatro, dejó sí, a Neymar, Messi y Müller, a esos mismos que vaticinaron como las estrellas de la cita en Brasil.

James ayer, una vez más, se vistió de héroe y en un enredado partido contra los uruguayos sacó todo el talento que tiene guardado en sus botines, y con dos goles —el primero de ellos sólo reservado para los grandes— resolvió el paso histórico de Colombia.

En esos 16 años en los que el país se vio frustrado y no asistió a tres Mundiales consecutivos, siempre se habló de la falta que le hacía a la selección un 10 del tamaño de Pibe Valderrama. En diferentes procesos se hicieron varias pruebas, pero ninguna funcionó. Seguíamos suspirando por el talento del mono, al que queríamos inclusive clonar. Pues, señores y señoras, hoy nos inclinamos ante una verdadera estrella internacional; un joven futbolista nacido en Cúcuta al que no le quedó grande cargar en su espalda el número 10. Es más, alcanzaría hasta ponerse de a dos si quiere. Qué serenidad para definir, qué clase, qué control, qué personalidad, sin aspavientos, sin creerse más que nadie, sin generar polémicas, sin necesidad de pintarse el pelo de mono para llamar la atención. Colombia, estamos ante un jugador que podría, sin duda, ser el mejor del mundo, que ya pide pista para un equipo como Real Madrid o Barcelona.
Y claro, es que James, además del inmenso talento que tiene, es un hombre que pese a su corta edad es maduro, serio, que siempre está lejos de los shows mediáticos, bien hablado, bien educado, casi...casi, perfecto, que por fortuna para nosotros, es colombiano y de nadie más.

Gracias a él, claro, pero también a los 10 guerreros que ayer se batieron como leones y así, sin el rótulo de favoritos, ya estamos en los cuartos de final en donde enfrentaremos a la anfitriona Brasil, en un proceso de clasificación impecable: cuatro partidos, cuatro victorias, con 11 goles a favor y sólo dos en contra.
Hoy más que nunca tenemos el derecho a sacar pecho y gritar a todo pulmón: somos colombianos.

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