Jesurún y González, los corruptos al frente de la selección

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Con cuatro puntos quedó saciada la indignación nacional frente a la corrupción rampante del mayor exponente nacional e internacional de nuestros colores: la selección. Los dirigentes corruptos de la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) están atornillados.

No hay en Colombia un ejemplo más claro de tolerancia y falta de sanción social a la corrupción. La semana pasada la FCF pagó $16.000 millones de multa como sanción por la cartelización para revender boletas. Plata de las ligas hoy quebradas, de los jugadores mal pagados y de los aficionados con fútbol mediocre, para tapar las infracciones de Ramón Jesurún y Álvaro González, que siguen al frente de la FCF.

Lo que los dirigentes de la FCF hicieron, y que solo la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) se ha atrevido a sancionar, es grotesco. Jesurún, González y Luis Bedoya se lucraron personalmente de un bien público, como es la afición de los colombianos a su selección, para revender boletas a miles de hinchas por precios que superaron en 350 % el valor original. ¿Quién más sino un hincha muy aficionado paga una boleta de occidental en el Metropolitano de $320.000 a $1’120.000? Esto está comprobado en dos instancias por fallos de la SIC.

Afortunadamente, además de corruptos los dirigentes de la FCF son brutos. En el 2015, cuando se rumoraba que EE. UU. estaba investigando el Fifagate, los dirigentes de la FCF decidieron abrir una “invitación a cotizar”, para blindarse con “mayor transparencia”, según la SIC, al escoger la empresa que vendería las boletas de la eliminatoria. A esta invitación acudieron seis empresas; sin embargo, luego de un proceso lleno de violaciones a la libre competencia, que es lo que sanciona la SIC, ganó la desconocida y sin experiencia Ticket Shop.

Fue tal la torpeza de los directivos de la FCF que, por ejemplo, en la oferta con la que Ticket Shop ganó el valor en letras no coincidía con el valor en números. A cambio de entregar la licitación a Ticket Shop, Bedoya, González y Jesurún habrían recibido $1.000 millones cada uno como pago de un soborno, según declaró Jorge Perdomo, por esa época directivo de la FCF, a la Fiscalía. Además, según la SIC, los directivos de la FCF también participaron “activamente en el desvío masivo de boletas para fines de reventa”. La única razón por la cual no se les puede decir delincuentes a los corruptos de Jesurún y González es porque la Fiscalía ha sido inoperante en la investigación penal.

Quizás eso tenga que ver con que la fiscal que investigaba el caso de reventa de boletas recibió pases especiales de la FCF para ir a un partido de la selección en el Mundial de Rusia. Lo más grave de que el nuevo minjusticia, Wilson Ruiz, haya estado en el partido de la selección no es solo haber sido un privilegiado en medio de la pandemia, sino haber recibido boletas de sus dirigentes, sancionados revendedores de boletas.

Hay más en lo de Ruiz que ayuda a entender por qué estos corruptos están atornillados. El hoy minjusticia fue antes magistrado del Consejo Superior de la Judicatura y, como muchos magistrados, ha sido invitado a participar de los comités disciplinarios de la FCF y la Dimayor. Por ahí han pasado Jorge Iván Palacio, Camilo Tarquino, José Roberto Herrera y Margarita Cabello.

Poder en las altas cortes, que en el caso de Jesurún, íntimo amigo de la hoy procuradora electa, se complementa con una alianza de vieja data con la casa Char. ¿Se necesita que pierda la selección para que la Fiscalía y el Ministerio del Deporte hagan algo?

@danielpacheco

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