Por: Antonio Casale

Joder por joder

Vuelve y juega. Al mínimo tropezón pasamos de estar tranquilos con la selección a estar seguros de tener un muy mal equipo. En momentos definitivos de cara al Mundial de Rusia es clave que en todas las esferas intentemos mantener el equilibrio.

Es cierto, a Venezuela había que ganarle y no se pudo. Es verdad, la clasificación se puede embolatar y esos dos puntos que se dejaron de recoger en San Cristóbal pueden salir caros al final. Es innegable que Colombia no fue la sombra de lo que fue ante Ecuador hace unos meses.

Pero tampoco estuvo tan mal. El equipo de todos generó las suficientes opciones como para haber ganado. Frente a Paraguay en Asunción, por ejemplo, se generó menos peligro y se ganó al final. El jueves, Colombia tuvo seis opciones claras de gol. La pelota no entró, así de simple. Sin embargo, la tricolor fue superior a su rival en todas las tareas, a pesar de lo mal que estaba la cancha.

Mal jugó Uruguay ante Argentina de local, nunca pasó de la mitad de la cancha. Mal jugó Argentina que, con todo y Messi, sólo ha marcado tres goles más que Bolivia en la eliminatoria y es superada en esa materia por todos los demás. Mal lo hizo Ecuador ante Brasil; no se llevaron una paliza porque Dios es grande. Terrible lo de Chile ante Paraguay: los bicampeones de América comprometieron su clasificación y perdieron lo ganado en el escritorio días atrás. No estuvo tan bien Perú, que terminó sufriendo ante Bolivia de local.

Ante ese panorama, y teniendo en cuenta el mar de nervios en que se convierte la eliminatoria en las jornadas definitivas, lo de Colombia lejos de ser malo es muy bueno. Entre Colombia, que es segundo, y el sexto, que es el primer eliminado, Perú, hay cuatro puntos de diferencia, todo un tesoro si se tiene en cuenta que faltan sólo tres jornadas.

Ahora, al frente el martes estará Brasil, que ha conquistado nueve victorias consecutivas, que recobró las sensaciones que debe mostrar un pentacampeón del mundo, que produce miedo y que, no nos digamos mentiras, es favorito. Ojalá Colombia haga su mejor partido ante Neymar y compañía y ojalá gane para darnos la noticia del año. Pero aún perdiendo y jugando mal, el equipo de todos tiene todas las opciones de ir al Mundial.

No hay que jugar mucho mejor ni mucho peor que hasta ahora; hay que tener efectividad en el arco contrario, la misma que brilló por su ausencia en San Cristóbal, pero que ha aparecido en otras tantas jornadas. El equipo de Pékerman no va a cambiar en este mes. Es un colectivo práctico, al que no le sobra nada en defensa pero no le falta en individualidades capaces de cambiar la historia en ataque. Estamos acostumbrados a joder por joder.

 

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