Por: Antonio Casale

Jorge Luis Pinto

Jorge Luis Pinto, entrenador de Costa Rica, que dio la gran sorpresa del inicio de este mundial al vencer a Uruguay 3 a 1 en su debut, es un hombre que se ha ganado a pulso su lugar en Brasil.

El santandereano fue uno de los primeros colombianos en cruzar el océano para prepararse en el exterior. Su escuela es la alemana. Fue en el país germano donde perfeccionó sus conocimientos a comienzos de la década del ochenta.

Más allá de sus conocidos logros en el fútbol colombiano y el peruano, de su fuerte temperamento, el mismo que en ocasiones le ha costado algunos inconvenientes, y de su frustrado paso por la selección de Colombia, de la cual lo sacaron injustamente como consecuencia de una mala Copa América cuando su proceso apenas comenzaba y en la eliminatoria los números no eran malos, Pinto soñó toda su vida con dirigir en un Mundial, y aquí está, haciendo historia con un país que no es el suyo.

Para Jorge Luis, los mundiales son una obsesión. En su colección particular reposan en Betamax, VHS y DVD, según la época, todos los partidos de todos los campeonatos desde que se transmiten por la televisión. No hay uno solo del cual no tenga un concepto claro el profesor Pinto.

Quienes hemos conversado sobre el juego con él, hemos recibido clases de táctica y estrategia basados en ejemplos de partidos de la Copa del Mundo. Dice Pinto que en los mundiales se han presentado tradicionalmente los grandes cambios de orden en esos planos. Afirma que cada cuatro años se define lo que se va a ver en materia de clubes durante el siguiente cuatrienio.

Por eso, porque no conozco a nadie más obsesivo de los mundiales que Pinto, estoy seguro de que se está gozando como un niño este, su sueño cumplido. Merecido es que su Costa Rica haya sido la gran sorpresa de la primera fecha, que le haya ganado con claridad a Uruguay y que su sueño de enfrentar a Colombia, su país, en los octavos de final, ya no cause risa en la cara de nadie y, por el contrario, parezca algo muy posible.

Ahora enfrentará a Italia, el mejor hasta ahora, y a Inglaterra. Costa Rica claramente no es el favorito, pero sus adversarios no se imaginan cuánto los ha estudiado Pinto. Algo es seguro, ellos no la tendrán fácil. Pinto seguirá cumpliendo con mucha altura con su propósito de vida. Me alegra por él, porque una vez más los colombianos tenemos en un representante del deporte un espejo para mirar que cuando hay disciplina, constancia y amor por lo que se hace, todo se puede lograr.

 

 

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