Por: Antonio Casale

Juego limpio

Mientras en las calles se siguen matando los mal llamados hinchas de Millonarios y Nacional, en el escritorio sus directivos acaban de darnos una lección de juego limpio.

Millonarios accedió al aplazamiento de los juegos de la final de la Copa Postobón con motivo de la participación de Nacional en la Copa Sudamericana. Dependiendo de la continuidad de Nacional, que se define esta semana en Brasil, se acordarán las fechas de estos enfrentamientos.

Ha sido tradición en Colombia que a los equipos que estén actuando en torneos internacionales no se les ayude con el aplazamiento de los partidos. Dicho sea de paso, la Dimayor delega la responsabilidad de estas decisiones a los clubes implicados. Casi nunca los ayudan porque los rivales de estos equipos ven una oportunidad de sacar ventaja deportiva de estos hechos debido a que, teniendo que cubrir los frentes internacionales, los suplentes son los encargados de cumplir en el plano local. De esta manera, lo que debería ser un premio, se ha convertido en un castigo. Son contadas las excepciones en las que la historia habla de equipos que puedan cumplir un papel destacado tanto afuera como adentro.

El mismo Millonarios ha sufrido recientemente las consecuencias y también las ha hecho sufrir. El año pasado tuvo que jugar un miércoles con los suplentes su juego por cuadrangulares de Liga frente al Tolima porque al otro día disputaba el partido de ida por las semifinales de la Copa Sudamericana frente a Tigre, en Buenos Aires. Por las cosas de la vida ganó el partido que disputó con la formación alterna, fundamental para la obtención del título de Liga en 2012, pero quedó eliminado en la Sudamericana. Antes de eso, en otra ocasión el propio equipo azul prefirió sacar ventaja deportiva de un clásico frente a Santa Fe, equipo que tenía que cubrir con sus titulares otro compromiso internacional. Y de hechos puntuales parecidos está hecha la historia reciente del fútbol colombiano; total, en nuestro país sigue imperando el principio de abrirse camino a punta de codazos al vecino.

Por eso mismo el gesto de Millonarios es de aplaudir y debe convertirse en espejo para futuros casos en los que equipos colombianos tengan doble compromiso.

Además es una acción conciliatoria que debe servir para que los violentos entiendan que el fútbol debe ser ejemplo de convivencia y no de odios irracionales. Seguramente la final de la copa será vibrante, se jugará cuando se puedan enfrentar los dos equipos con lo mejor de su repertorio, el mismo que los tiene de nuevo a ambos peleando en la parte alta de las clasificaciones, tal como lo exige su historia. Será una bonita oportunidad para que el fútbol le muestre a Colombia su mejor cara.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Antonio Casale

La Copa Davis y Twitter

La ex de mi amigo

Sueños cumplidos pero...

Salida indecorosa, futuro incierto

Técnicos extranjeros en la Liga