Por: Iván Mejía Álvarez

¿Juego limpio?

El juego limpio, eso que los ingleses denominan fair play, se está acabando en el mundo del fútbol. Lo liquidan día a día los dirigentes sinvergüenzas que convirtieron el deporte en su caja mayor donde depositan millones y millones de dólares producto de sus turbios negocios.

 Lo acaban los técnicos carentes de ética que aceptan violentar normas de conducta simplemente por el prurito de ganar. Lo terminan los jugadores que cometen atropellos dentro y fuera de la cancha y que van contra las mínimas normas de comportamiento moral.
 
En esta Copa América los ejemplos de cómo se pasan el juego limpio por la faja están a la orden del día. La conducta del niñete Neymar, desbocado, agresivo, insolente y desafiante, que genera una reyerta monumental al final del partido contra Colombia luego de noventa minutos en los que pegó, insultó a sus rivales, dio patadas, puños y golpes de cabeza a sus adversarios. El agitador estuvo en todo su esplendor, en su salsa, creando problemas y sacando de quicio a sus rivales para salir a decir finalmente que era un pobre perseguido por los jueces. La conducta de Neymar es terrible y peor el comportamiento de su técnico, Dunga, que descalifica al juez y a Colombia para intentar sacar en blanco la conducta de su figurín.
 
Una de las estrellas de Chile, a quien le dicen el Rey Arturo, se estrella en su Ferrari a 160 kilómetros por hora contra una familia común y corriente y cuando los carabineros lo detienen tiene la insolencia de decirles que están “cagando” a Chile porque cumplen la ley. Vidal, rey de burlas, iba alicorado, y sus abogados, y los de la Asociación, y todos los de la Copa, se mueven y consiguen que el jugador no termine preso y que pueda jugar y que la ley chilena, que es muy severa para quien conduzca bajo los efectos del licor, quede apartada sencillamente porque es un jugador fundamental para que Chile gane la Copa América. La ley a segundo puesto con el visto bueno de Sampaoli, un DT sinvergüenza que voltea la cara ante un tremendo acto de indisciplina y lo readmite en la selección y lo pone como titular. Los chilenos, los ciudadanos de a pie, están conmocionados por la justicia selectiva.
 
Brasil y Venezuela jugarán el domingo a segunda hora tras conocer el resultado de la última fecha del grupo C entre Colombia y Perú. Actuarán con resultado marcado y sabiendo lo que pueden y tienen que hacer para calificar. El juego limpio indicaría que los dos partidos debían ir a la misma hora para evitar amaños, entuertos y conspiraciones. Pero qué se puede pedir, si los reglamentos y las normas las mandan los investigados y sub iúdices dirigentes de la Conmebol y sus amanuenses y padrinos de Full Play. Tal para cual.
 
Lo dicho, de la mano de Full Play se acabó el fair play.

 

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