Por: Hernán Peláez Restrepo

Jugar bien

Cierta vez Diego Umaña, quien resultó excelente jugador y reconocido por su calidad y talento, estaba dirigiendo en Perú.

 Me pidió un concepto sobre qué era jugar bien. Ahora toma actualidad su inquietud en este Mundial y voy a intentar una respuesta de acuerdo con mi pensamiento.

Siempre se aseguró que ganar, golear y jugar bonito era la meta para conseguir aplausos. Difícil por lo demás, reunir esas tres condiciones. Hubo una época donde esa exigencia era necesaria para encaramar a un equipo o selección al pedestal de los mejores.

En el presente y de eso se tratan estas líneas, es orientar a los aficionados y lectores sobre qué se entiende por jugar bien. Parece sencillo, aunque sólo se consigue con la repetición una y otra vez en campos de entrenamiento. Juega bien aquel grupo que en defensa, con orden, trucos si se quiere, cierra los espacios al contrario y evita ofrecer opciones de gol. Juega bien aquel grupo que del medio campo hacia delante construye jugadas de gol y las sabe concretar.

En muchas ocasiones se comenta sobre equipos desequilibrados. Son aquellos que rinden en defensa, como la actual selección de Bosnia o en el pasado como resultó una defensa paraguaya encabezada por Chilavert, Celso Ayala, Arce, Rivarola y Caniza. En ambos casos del medio hacia delante eran flojas y trabajaban para sostener el cero en su propio arco. En el Mundial del 70, en México, tanto Perú como el mismo campeón Brasil eran demoledoras en ataque. Cubillas, León, Gallardo y ni hablar de Brasil con Pelé, Jairzinho, Gerson, Tostao y Rivelino lucían contundentes. Eran esas formaciones donde si recibían goles, iban hacia delante para superar esa deficiencia. Todas las citadas se podían rotular como desequilibradas.

Las que logren jugar con seguridad defensiva y contundencia ofensiva son las que denominamos equilibradas y son las que juegan bien y están próximas a ganar y golear. Aquello de jugar bonito podría darse en la medida que un rival, desorientado, resignado o perdido en el terreno de juego permita el lucimiento. Sería la excepción, porque hoy solamente se piensa en ganar como prioridad y así se palpa en este Mundial. Por eso de ganar, golear, gustar y no esta relegado, aunque primero esta ganar.

HERNÁN PELÁEZ

 

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