Por: D. Buenavida

Julia

El alcance de la pizza como comida se extiende desde Nápoles a Estados Unidos, pasando por Europa y Latinoamérica.

Es una tajada de pan, gruesa en Nápoles o delgada y crocante en Estados Unidos, donde prolifera como comida a domicilio en los años sesenta del siglo pasado con transformaciones en su forma e ingredientes. A Colombia llega de Estados Unidos, pero a Julia llega de Italia. Su devenir histórico comienza como tajadas de pan con aceite de oliva y hierbas. Nápoles reclama la invención de la pizza, pero hay derecho a dudar, pues su origen se puede remontar hasta la antigua Roma. Sus ingredientes tradicionales son mozzarella y otros quesos italianos, pasta de tomate y hierbas.

Julia es la nueva pizzería de Bogotá, montada por los dueños de Emilia Romagna en un callejón de dos metros de ancho por unos diez metros de largo y con ocho mesas. El sitio, decorado modestamente, resulta muy simpático y acogedor. Lo atienden unas simpáticas y desenvueltas muchachas muy bien entrenadas y que contribuyen a una experiencia divertida y agradable.

Ofrece cuatro ensaladas sencillas con nombres italianos. Por ejemplo la “Gorgonzola”, con lechuga lisa, limón, ajo y queso gorgonzola. Hay siete antipastos, dos con carnes: la “Aciughe”, con anchoas blancas, y la “Sopresatta”, que es una especie de salame. Los cinco platos restantes son vegetales y quesos ingeniosamente compuestos: alcachofa, remolacha, pimentón, espinaca, espárragos, queso de cabra, pecorino, parmesano, mozzarella de búfala. Los precios de estos antipastos van de $11.000 a $18.000. En un pequeño horno de leña se cocinan las nueve pizzas que ofrecen. Dominan las combinaciones deliciosas de vegetales y quesos, buena mozzarella de búfala. Esto, junto con no encontrar en la lista la abominable “hawaiana”, me regocija (por favor recordar que en esta columna predominan los gustos personales, jamás ha pretendido ser “objetiva”). Los precios están entre $19.000 y $29.000. Encontramos dos “pizza postre” no muy afortunadas. En definitiva la carta está más inspirada en Italia que en los EE.UU.

Empezamos con un antipasto muy llamativo: “Barbabietola”: una remolacha de especial calidad como ingrediente natural y, en su preparación, acompañada de queso gorgonzola y perejil. Es un plato recomendable, me gustó mucho. Nuestra primera pizza fue la conocida en Nápoles desde tiempos de la reina Margarita, según chismes. La pizza “Margarita” es sencilla: sólo lleva la tajada de pan, de muy buena factura , tomate, mozzarella de búfala y albahaca. Sencilla y con ingredientes de primera, esta pizza es deliciosa. La segunda fue “Funghi”. Lleva champiñones, queso fontina y aceite de trufa negra (si fuera de trufa blanca su precio sería inalcanzable). El queso fontina es un queso suave y aterciopelado, con “denominazione di origine controllata de Italia” del Valle de Aosta. La combinación del fontina con los champiñones es todo un acierto culinario. El postre “pizza de nutella” pasó sin pena ni gloria. Se come bien en Julia. Experiencia para repetir.

Carrera 5ª Nº 69A-19. Tel. 348 [email protected]

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