¿Qué se sabe de la recaptura de Aida Merlano?

hace 1 hora
Por: J. William Pearl

Justicia

Con motivo de la fuga de la excongresista Aída Merlano se ha publicado un altísimo número de memes, los cuales hacen ver a la justicia como un mal chiste y también a la deficiente vigilancia a los sindicados. Creo que se hace bien al mofarse de este hecho, pues la justicia está tan mal que se convierte en la mejor opción por la que se puede optar. Otra opción es indignarse, pero esto tampoco lleva a nada; es decir, la justicia es un mal chiste al igual que la vigilancia de los sindicados.

Fue muy fácil el escape de Merlano, es muy fácil corromper a quienes imparten justicia. Sobre ese punto es evidente que el aparato carcelario y judicial está muy mal pago, lo que hace que la corrupción se torne en una opción por la que vale la pena correr el riesgo de ser capturado, imputado o involucrado. Los corruptos pagan unos años de cárcel (si son capturados) y luego salen otra vez a la sociedad.

Lo realmente de fondo es la pobre justicia con la cual contamos, parecemos una república bananera y actuamos como tal. Se dice que la justicia está en crisis desde siempre y estoy por pensar que es cierto. Los innumerables intentos por reformarla han sido un saludo a la bandera. Ya he dicho que crecer duele, esto lo creo firmemente, pero una cosa es que duela y se crezca, y otra, como aquí, que duela pero no se vea el crecimiento por ningún lado. Claro, es triste contar con una justicia mediocre, pero es una realidad que como sociedad debe enfrentarse para evolucionar.

El asunto de la guerra ya no es tan relevante como hace unos años, pero es un capítulo sin cerrar en su totalidad; si Colombia quiere progresar más rápidamente, tiene que buscar superar ambos asuntos. Ahora lo que se viene fuertemente es enfrentar la corrupción, el país lo necesita realmente para poder progresar aún más, o puede no hacerlo y seguiremos como estamos.

Quienes están en el aparato judicial tienen familias y, al ver que muchos ascienden sin merecerlo, piensan: yo nunca llegaré, y toman el camino chueco. No es para nada una justificación, es más bien una realidad que muchas veces cuesta entender. Tenemos como sociedad que buscar la manera de pagar apropiadamente a quienes imparten justicia, de lo contrario lamentablemente todo seguirá como hasta ahora.

La corrupción no solamente se da en el aparato judicial, también en casi todo el sector público y cada vez más en parte del sector privado. Claro, en la justicia es notorio, pero no solamente se circunscribe a ese sector. Este mal es enorme, no podemos como sociedad dejar que siga cogiendo vuelo, de lo contrario el país no tendrá oportunidad de progresar y crecer naturalmente. No es una tarea fácil, pero es necesario llevarla a cabo. Ya el presidente Duque le dejó claro al Congreso que no les dará mermelada; es una decisión difícil, pero gracias a Dios la tomó desde el comienzo de su mandato. Los resultados no se verán a corto plazo, pero llevarán a lograr la diferencia en la muy frágil democracia en que vivimos.

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