Por: Felipe Zuleta Lleras

Justicia y reparación

Arranca una semana decisiva para el proceso que se sigue en Cuba entre el Gobierno y las Farc, pues en los próximos días se definirá la suerte del primer punto, es decir, el agrícola.

 Como van las cosas, todo parece indicar, como lo ha dicho el presidente Santos, que los colombianos tendríamos una paz firmada antes de que culmine el año. Está claro que el conflicto colombiano pasa por el tema de la tenencia de tierras y la reparación de las víctimas del conflicto armado. Y acabando el primer punto, los otros deberán evacuarse con mayor agilidad.

Con todo, queda por verse qué tantos sapos estamos dispuestos a tragarnos los colombianos, pues para muchos resulta imposible ver en el congreso sentados a los delincuentes que durante tantos años han azotado al país y a sus habitantes. Sin lugar a dudas, lo que hay que hacer es garantizarles una justicia transicional a los militares que están presos por cuenta del conflicto, porque sería un exabrupto ver a los criminales libres y a los militares recluidos como pasó con la toma del Palacio de Justicia en 1985.

Esa decisión, por supuesto, tenemos que tomarla los colombianos a sabiendas de que hay conflictos con temas como la Corte Penal Internacional, que tiene muchas ganas de entrar a Colombia, país que por lo demás tienen en observación por el tema de los falsos positivos.

Eso va a ser tal vez lo más difícil de las negociaciones, pues las ONG de derechos humanos no lo van a permitir, pero los militares, con razón, tampoco se van a tragar ese sapo.

Otra cosa que resultaría interesante de alcanzarse la paz, es una eventual candidatura de Humberto de la Calle Lombana, porque ante los ojos de sus compatriotas quedará con el prestigio de haber logrado que las Farc firmen la paz. De ser eso así, no me cabe la menor duda que esto catapultaría su eventual candidatura a la Presidencia, lo cual pondría en serios aprietos al ministro Vargas Lleras. No descarto que en el devenir de lo político eso pase, entre otras cosas, porque como lo ha dicho Enrique Santos, el hermano del presidente, Santos no ve con buenos ojos la llegada de Vargas, pues sabe que es enemigo del proceso y del diálogo, como lo sostenía en la campaña presidencial al decir que la paz pasaba por la Corte Penal Internacional y que ya no era posible perdonarles a los guerrilleros sus crímenes de lesa humanidad. Y en eso tiene toda la razón, pero es precisamente el escollo que debemos salvar los colombianos. De la Calle, como presidente, alentaría unos procesos que garanticen a los guerrilleros que se inserten de manera ordenada al régimen laboral colombiano, pues de lo contrario estaríamos ante un nuevo Ralito, que dejó a 19.000 muchachos en armas.

Así las cosas, este año electoral que arranca promete ser muy interesante y divertido con De la Calle, Vargas Lleras y el expresidente Uribe tratando de ganarse en lo que toca, el voto de los colombianos. Amanecerá y veremos. como se dice popularmente.

 

 

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