Por: Columnista invitado

Keep calm and ¿vote for Capriles?

“Keep calm and vote for Capriles” (mantén la calma y vota por Capriles) rezan muchas de las imágenes que circulan en todas las redes sociales, emulando el famoso eslogan producido por el gobierno británico durante la Segunda Guerra Mundial ante la amenaza de invasión inminente. ¿Es eso realmente lo que va a ocurrir? ¿una victoria inminente y sin posibilidad de réplica en Venezuela?

Capriles está queriendo demostrar que no —porque se destapó la fiera, nunca antes habíamos visto al opositor tan enérgico, duro y “maduro”, aunque la broma esté fuera de contexto—. Y eso se debe a una simple razón: Maduro no es Chávez. Y sobre esa base (la inversamente proporcional a la que está utilizando el oficialismo) ha pivotado toda la campaña del líder opositor, que reitera que por mucho que Maduro quiera encarnar al Comandante, no le hace ni sombra. Tampoco a nadie se le escapa que desde Caracas se está intentado “entrenar” al candidato chavista para que hable, gesticule y se comporte como el difunto líder. Pero hasta ahora los frutos de tal gesta no han sido notables, por decirlo de forma educada.

“Nicolás, te voy a derrotar con votos, chico; saca tu pueblo que aquí está el mío. Tú no tienes pueblo porque esos son seguidores de Chávez, no tuyos”, decía Capriles al presidente en el Estado de Mérida. Aquí está el secreto, la poción mágica que puede hacer que la casi cantada derrota de Capriles no lo sea tanto. El opositor no considera a Maduro un candidato digno, no lo trata ni con la mitad de respeto con la que se dirigía a Hugo Chávez, y así quiere que el resto de los venezolanos lo vean. De hecho, en los actos electorales evita pronunciar el nombre de su contrincante, denigrando aún más la figura de Maduro, intentando demostrar que el presidente encargado no está a la altura de esta contienda ya que, para él, ni siquiera se ha ganado el puesto de estar en la lid por el poder.

Y entre uno que quiere ser la personificación de Chávez y continuar con su legado, y otro que quiere desenmascarar al uno, de lo que menos se habla en esta campaña es de programa. Aquí ha habido de todo menos concretar qué se va a hacer en los próximos años.

Capriles ha dicho que su principal preocupación es la economía y esa inflación devastadora que está asfixiando al país. El balance en la gestión en el estado de Miranda, como gobernador, tampoco le otorga una hoja de vida brillante en lo que compete a seguridad. Gane Capriles, gane Maduro, se debe mantener la calma, pues no se trata de perpetuar los legados del chavismo ni aceptar sin condición las promesas no cumplidas de la oposición.

 

* Ángela Verge, Doctora en comunicación política y docente universitaria

 

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