"Yo imito, no ridiculizo a los personajes": Hugo Patiño

hace 11 horas
Por: Tatiana Acevedo Guerrero

Keiko y Kenji, ¿Tomás y Jerónimo?

SE HACEN CADA VEZ MÁS FRECUENtes las comparaciones entre quien fuera por diez años presidente del Perú, Alberto Fujimori, y el primer mandatario Colombiano durante el periodo 2002-2010, Álvaro Uribe Vélez. Proliferan también referencias a José Obdulio Gaviria, como el "Montesinos colombiano".

Por muy taquilleros que resulten, ambos paralelos son imprecisos. Fujimori nunca respetó contrapesos, disolvió violentamente el Congreso y suspendió las actividades del Poder Judicial.  Pese al evidente deterioro institucional y la criminalización de múltiples agencias estatales, durante el gobierno Uribe, éste no usó la fuerza para prolongarse en el poder ni para imponer nuevas leyes. He aquí una diferencia fundamental.

Comparar al militar egresado de la Escuela antisubversiva de las Américas y exfuncionario de la CIA, Vladimiro Montesinos (contrabandista de armas, secuestrador, extorsionista y autor intelectual de cruentas masacres), con el “consejero” Gaviria resulta todavía más inoficioso; aun si se comprueba que este último presionó al DAS en sus chuzadas o que sus intrigas condujeron al asesinato de sindicalistas.

Hay, sin embargo, paralelos menos forzados entre Uribe y Fujimori que vale la pena rescatar. Ambos elaboraron un discurso que habló a las regiones más afectadas por el conflicto, apelando a valores tradicionales y prometiendo mano dura contra la subversión. Ambos consolidaron a pulso una importante base social en departamentos hastiados de las guerrillas.

El éxito electoral obtenido el domingo por Keiko Fujimori, que pasa a segunda vuelta presidencial, y su hermano Kenji, quien se hizo a la más alta votación para Congreso, demuestra que en el Perú esta base social no es volátil y sigue apoyando de manera incondicional al expresidente —aunque haya sido condenado y sea visto por Lima y el mundo como un violador de derechos humanos—. La capital, la prensa (¡el nobel!) van por un camino y la sierra, desligada además del reciente entusiasmo

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