Kennedy

En 1960, John F. Kennedy, fue elegido presidente de los Estados Unidos luego de ser representante a la cámara y senador. Mucho se ha escrito sobre su vida y sobre su papel como mandatario.

 Muy probablemente su muerte trágica y temprana ha contribuido a crear un mito que tal vez no existiría si hubiera terminado su mandato. JFK, como se le conoce, es visto ante todo como un gran líder.

John era el segundo hijo de Joe Kennedy, quien quería que su hermano mayor, llamado Joe, como su padre, fuera presidente. Cuando Joe Jr. murió en la segunda Guerra Mundial, el padre enfiló todas su baterías y dedicó los recursos necesarios para lograr que JFK llegara a la Casa Blanca.

El proceso de ingreso de JFK a la Armada fue dudoso. Después de haber sido rechazado por el ejército de los Estados Unidos ante sus problemas de columna, fue aceptado por la Armada gracias a la ayuda de su director, quien trabajó en Inglaterra con su padre. Durante la guerra, cuando su embarcación fue atacada el 2 de agosto de 1943, salvó a diez de sus compañeros, fue condecorado y se convirtió en héroe.

Después de ganar las elecciones por un apretado margen (49.7% contra 49.5%) contra Richard Nixon, gobernó en una etapa crucial de la guerra fría. Su contraparte soviética, Nikita Khrushchev lo veía como un joven inexperto cuyo carácter quiso medir. El balance de su corta administración en política exterior, es agridulce y su gestión en ese campo, empezó mal. Recién iniciado su mandato Kennedy anticipó una cumbre con el líder soviético, en la cual, a pesar de las advertencias de De Gaulle, se dejó sacar de casillas por el estilo provocador de Khrushchev, quien leyó esa reacción como una debilidad del presidente americano, la cual aprovechó meses más tarde, para cerrar el paso entre Berlín occidental y Berlín oriental, a pesar del pronunciamiento de JFK según el cual, cualquier acción en este sentido, sería considerado como un acto de guerra.

Recién iniciado su mandato, en abril de 1961 y acogiendo una recomendación sus asesores, se lanzó a invadir Bahía Cochinos, con el objetivo de iniciar una insurrección contra Fidel Castro. Algunos de los participantes de esa operación fueron muertos o capturados y Kennedy tuvo que negociar con Castro la liberación de más de 1.100 sobrevivientes a cambio de ayuda para Cuba. La insurrección contra Castro nunca ocurrió, el fiasco de esa operación debilitó la posición de los Estados Unidos ante los soviéticos y llevó a JFK a pensar que la recomendación había sido una celada de los organismos de inteligencia de su país.

Por el contrario, el manejo que le dio a la crisis de Bahía Cochinos en octubre de 1962, en la cual mostró determinación bloqueando los buques soviéticos, produjo como resultado el desmantelamiento de los misiles soviéticos a cambio del compromiso americano de no invadir Cuba y retirar sus misiles de Turquía.

En relación a Vietnam, hay versiones encontradas sobre lo que hubiera sucedido si JFK se hubiera reelegido en 1964. A pesar de que fue él quien en 1962 autorizó el escalamiento de las operaciones en ese país en lo que se llamó “La Guerra de la Liberación”, hay quienes aseguran que Kennedy planeaba salir de Vietnam luego de las elecciones, pues tenía claro que los americanos ”no eran bienvenidos en ese país. Aun así, el escalamiento de las operaciones condujo a una guerra de tal magnitud, que luego elevó los costos humanos, económicos y políticos de la confrontación para todas las partes, incluyendo a los americanos.

A pesar de algunos resultados negativos, en ese contexto de guerra fría, la voz de JFK lideró la defensa de la democracia y las libertades individuales a nivel mundial.

En el frente interno, sus mayores logros están en los campos de libertades civiles, integración racial, liberalización de la política migratoria y la continuación del programa espacial que cristalizó seis años después de su muerte, en 1969, con la llegada del hombre a la luna.

Tal vez John F Kennedy se convirtió en un mito político, gracias a que fue un pionero de las comunicaciones modernas. Ganó los primeros debates televisados contra Richard Nixon y supo utilizar la influencia de los medios y el poder de la palabra.

Una de sus frases más conocidas, la pronunció en su discurso de posesión y aplica hoy para lograr que en Colombia, los ciudadanos nos apropiemos de la construcción de nuestra nación. El 20 de enero de 1961, John Fitzgerald Kenendy puso a pensar a los ciudadanos del mundo al decir: “No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país”.

Sin duda, independientemente de que tan buen presidente fue, JFK dejó un gran legado.

 

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