Por: Mauricio Botero Caicedo

"Kid" Esquisto versus "Rey" Carbón

En el mundo energético, dentro de la categoría de pesos pesados, se libra una de las peleas más cruciales de los últimos tiempos: el enfrentamiento entre el titular de la corona, el "Rey" Carbón, y un advenedizo que por primera vez ha puesto en entredicho la supremacía del primero: el "Kid" Esquisto.

Prepotente y arropado en una manta de confianza y seguridad, en la esquina nororiental se prepara el “Rey”, campeón indiscutible desde mediados del siglo XVIII. Dentro de los nada despreciables logros del “Rey” Carbón, aparte de haber derrotado a todo aquel que ha pretendido arrebatarle su corona, es el haber sido el factor decisivo en la Gran Bretaña —hace más de 250 años— para exitosamente llevar a cabo la Revolución Industrial, y en las últimas décadas haber jugado un papel fundamental en convertir a China en la segunda potencia económica mundial.

En la esquina suroccidental del cuadrilátero se alista tímidamente “Kid” Esquisto, un advenedizo norteamericano que afirma estar en capacidad de destronar al “Rey” Carbón. El surgimiento de este parvenu se debe a las nuevas tecnologías de fracturación hidráulica que han permitido la explotación de acumulaciones de muy baja permeabilidad como los esquistos. Los méritos que el “Kid” esgrime a su favor son importantes: ser un combustible bastante menos contaminante que el carbón; en términos equivalentes de BTU, los costos del gas de esquisto hoy son más competitivos que los del carbón; siendo las reservas de carbón en Estados Unidos importantes, todo indica que las de esquisto pueden serlo aún más (Obama afirma que EE.UU. tiene gas para los próximos 100 años. Sólo en las formaciones de Dakota del Norte, Montana y Texas, las reservas sobrepasan los 40.000 millones de barriles. Las del Canadá pueden llegar a ser el doble); y finalmente, al existir gasoductos a lo largo y ancho de EE.UU., los costos en el transporte y manipuleo del gas con relación al carbón son considerablemente menores.

En Estados Unidos y Canadá, donde el recién llegado pretende derrotar al “Rey” Carbón, adicional a las ventajas económicas está el atributo que “Kid” juega como local. Es decir, los grandes productores de petróleo y gas de esquisto (shale oil and gas), hoy por hoy son precisamente estos dos países del norte del continente. Para Estados Unidos la independencia energética se ha convertido, más que en una cuestión económica, en una de supervivencia. Los estadounidenses afirman que su actual dependencia del petróleo de los países del Medio Oriente (países principalmente musulmanes) pone en riesgo los mismos cimientos de la sociedad. El que Estados Unidos pueda vislumbrar que en pocos años va a lograr total autosuficiencia energética tanto en gas como en petróleo, los ha llevado, y va a seguir llevándolos, a hacer inversiones gigantescas en el futuro de “Kid” Esquisto. Para el autor de esta nota, los días del “Rey” Carbón están contados. ¡Apuesto, sin ambages ni rodeos, doble a sencillo al triunfo del “Kid” Esquisto!

 

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