Por: Columnista invitado

Klinsmann y Löw, dos amigos en octavos

Era 2004 y el 29 de julio el recién nombrado seleccionador de Alemania, Jürgen Klinsmann, gran goleador de los 90 y figura en el tercer título mundial teutón, nombró como su asistente a Joachim Löw, exdelantero también, aunque muchísimo menos famoso y exitoso, pero en palabras de su entonces nuevo jefe, el mejor trabajador de defensas que había visto. Ese fue el inicio de una relación de camaradería y amistad que llevó a Löw a reemplazar a Klinsmann en el banquillo alemán, que los tuvo a los dos frente a frente en un cerrado partido que definió el Grupo G de este Mundial y que buscará la gloria por caminos separados en octavos de final, pues tanto los teutones como la selección de los Estados Unidos de Jürgen se metieron en segunda ronda.

Klinsmann tiene un equipo vertiginoso y muy interesante en lo táctico, en el que además hay seguridad desde el fondo gracias al arquero Howard. La temible flotilla alemana de bombarderos se estrelló una y otra vez con el estadounidense y sólo Müller, seguro y certero, logró vencer el trabajo defensivo de su antecesor en la delantera germana con un gol brillante que no le dio tiempo al equipo norteamericano para ordenarse en su área.

Le falta inteligencia al despliegue físico de Estados Unidos para hacer daño, pero en esta fase de grupos mostró que tiene con qué dar la pelea, la misma en la que Alemania volvió a ratificar que es gran candidato al título gracias a un tremendo trabajo táctico y un peligroso avance ofensivo.

Al final el abrazo de Klinsmann y Löw evidenció su buena relación. Los dos siguen al frente, con posibilidades diferentes pero buenos equipos, y se dieron el gusto de dejar por fuera de la Copa del Mundo a Portugal, uno de los llamados a brillar en Brasil. Alemania termina como líder, mientras que Portugal se va con un Cristiano Ronaldo que no pudo contra dos viejos amigos que están listos para seguir sonriendo.

 

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