Por: Cartas de los lectores

La '8va sinfonía' de Mahler en Bogotá

El estreno en Colombia de la Octava Sinfonía de Mahler constituyó un acontecimiento musical que considero del caso comentar, con la brevedad que el espacio demanda.

En el ensayo, al que pude asistir, con la intervención de coros y solistas, ya eran notorias la seria preparación de las masas orquestales (cuatro coros) y la orquesta, ya de por sí de notable volumen, a un porcentaje considerable, principalmente en la cuerda. El logro en calidad sonora de la misma, de gran calidad. Sobresalientes (outstanding, dirían los críticos anglos) los solos de la primera trompeta y del concertino Luis Martín Niño. La paleta orquestal de Mahler, lograda, emocionante, principalmente en los clímax de los finales de la primera y segunda parte. De gran efecto el coral de los trombones desde el palco. Los solos de la contralto Kismara Pessatt, en la primera parte, impactantes. Quiero destacar la brillante actuación del bajo colombiano Valeriano Lanchas. Su volumen sonoro, impresionante, conservando gran calidad. El colorido logrado por los metales (seis o más cornos) en sus unísonos y corales, formidable. El solo de timbales, hacia el final de la obra, tocado con la emotividad y volumen requeridos. Las maderas, impecables.

El resultado, acorde con el genio de Mahler, deslumbrante, brillante, grandioso... El director Diemecke, dueño de una memoria prodigiosa, gran protagonista y artífice del gran acontecimiento, el cual se puede considerar el principal del año y del siglo y de la historia Filarmónica. Tan brillante acontecimiento promete otros similares para el futuro. Aplausos a la Orquesta, a los coros y sus directores, al director Diemecke y a la dirección general de la doctora Parias Durán.

Mario Posada Torres. Presidente, Fundación Promúsica. Bogotá.

La ejecución presupuestal

En su editorial del sábado muestran que, en lugar de constituir un motor de la economía, el sector público está actuando como un freno al tener recursos y necesidades pero no ejecutar obras. Iniciar proyectos de infraestructura y reparar los daños del invierno ayudaría a crecer aún más y a disminuir el desempleo y la informalidad. Una de las razones para que los proyectos no arranquen y el dinero se quede guardado es la falta de buenos gerentes en el sector público. Debemos preguntarnos por qué el Estado no logra atraer a los mejores talentos en gerencia y administración. Quizá son los bajos salarios oficiales o las leyes que asustan a los honestos. Hay que revisarlo.

Nelson Vanegas Ph.D. Medellín.

 

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