Por: Hugo Sabogal

La 'American Invasion'

Gracias al TLC, los vinos producidos en Estados Unidos han comenzado a entrar al mercado colombiano libres de arancel.

Los gurús económicos han estado muy abrumados en los últimos tiempos analizando las bondades y amenazas del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos. Donde poca exploración se ha hecho es en el sector vitivinícola, visto, desde luego, desde nuestra óptica como país esencialmente consumidor. Por ahora lo único cierto es que los vinos producidos en el país del norte han comenzado a entrar al mercado colombiano libres de arancel, lo que ha llevado a muchos importadores y distribuidores a tomar posiciones para aprovechar este privilegio.

Hasta ahora, sólo Argentina y Chile disfrutaban del beneficio. Los demás pagaban un impuesto de entrada del 25%, situación que los ponía en sería desventaja frente a los suramericanos.

No es de sorprender, entonces, que los bodegueros australes y sus agentes locales estén intranquilos, pues hasta ahora habían dominado la oferta, sin demasiados obstáculos. A la fecha, mantienen conjuntamente una posición dominante de más del 80%. Esa hegemonía, sin duda, puede verse amenazada en el próximo futuro.

Y si pensamos que el acuerdo comercial con la Comunidad Europea también abrirá la puerta a los vinos del Viejo Continente, el ambiente enológico se tornará aún más agitado.

En este juego de fuerzas el ganador siempre será el cliente, porque contará con una oferta nunca antes vista en el mercado. Sin embargo, frente a Argentina y Chile, cuyas variedades y nombres de origen ya son familiares para los consumidores colombianos, las denominaciones estadounidenses tardarán tiempo en ser asimiladas.

¿Qué tanto sabemos de los vinos estadounidenses?

Ante todo hay que señalar que a la mayoría de los consumidores les cuesta trabajo aceptar que Estados Unidos es un líder global en el ramo y que algunos de sus vinos se han enfrentado con éxito a las más famosas etiquetas del mundo. Habrá tiempo para hablar de las marcas y denominaciones de origen. Por ahora es preciso destacar que la vid ha estado presente en suelo americano desde hace 25 millones de años, es decir, muchísimo antes de la llegada de los europeos. En siglos recientes, la vid americana y la europea están en condiciones de producirse en casi todo el territorio estadounidense, con excepción de las zonas desérticas del llamado Medio Oeste. Estas naturales condiciones de clima y suelo permitieron el florecimiento de la parra en áreas como Baja California, adonde arribaron, a mediados del siglo XVIII, las primeras misiones religiosas españolas productoras de vino. Con la posterior llegada de emigrantes europeos de diversos orígenes, las variedades españolas se vieron rápidamente complementadas con nobles cepajes europeos provenientes de Francia, Italia, Alemania y Portugal.

California, con sus distritos de Napa y Sonoma, es, hasta ahora, la región más conocida para los colombianos. En estos distritos se producen tanto vinos sencillos como complejos. Entre los tipos de uva tinta utilizados sobresalen Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Pinot Noir y, por supuesto, Zinfandel, uva de origen croata que llegó a Estados Unidos a principios del siglo XIX y variedad insigne de California. Más hacia el norte, los estados de Oregon elaboran algunos de los mejores vinos blancos y tintos ligeros del mundo. Despuntan los Pinot Grigio, Riesling, Sauvignon Blanc y Pinot Noir.

Nos aprestamos, entonces, a entrar en un nuevo territorio del vino mundial, que por razones de costos e impuestos había estado alejado de nuestras costas. 

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