Por: Cartas de los lectores

La ANDI y RCN responden a una columna de Héctor Abad

La ANDI y la columna “Azúcar, azuquítar”

El pasado domingo 19 de noviembre, en El Espectador, el columnista Héctor Abad Faciolince hace referencia a un artículo del periódico The New York Times, y, con base en insinuaciones publicadas en el mismo, acusa a empresas de la industria de bebidas de Colombia de “la intimidación en los límites de la amenaza mafiosa ejercida por matones al servicio de los intereses de la industria de los refrescos”.

En dicha columna toma como ciertas las insinuaciones de que la industria puede estar detrás de prácticas indebidas y hasta delictuosas sobre las cuales no existe ninguna prueba, hechos que deberían ser investigados por autoridades competentes.

Conecta un debate de naturaleza tributaria, legítimo y con amplia discusión en foros públicos, con unas insinuaciones de intimidación por parte de la industria de los refrescos, sin ningún fundamento, incurriendo en acusaciones temerarias que pueden producir graves daños a la imagen y reputación de personas y empresas.

Es grave que quienes defendemos el estado de derecho, y estoy seguro que Héctor Abad lo hace, caigamos en actitudes descalificadoras de la reputación y la honra de las personas sin ningún tipo de sustento. Es hora de que Colombia dé todos sus debates, incluido éste, con responsabilidad, respeto, serenidad y argumentos sustentados.

Como presidente de la Asociación de Empresarios de Colombia, que representa importantes empresas nacionales y extranjeras de diferentes sectores incluyendo el sector bebidas, debo rechazar enfáticamente cualquier vinculación con las insinuaciones y acusaciones de intimidación expuestas en la mencionada columna por parte de una industria que, con apego a la ley y con altos estándares de cumplimiento más allá de la misma, realiza un inmenso aporte a la generación de valor social, empleo, desarrollo y crecimiento económico del país.

El debate sobre la lucha contra la obesidad no es simplemente tributario. Nuestra posición, tal como lo expone su editorial del pasado 7 de noviembre “Hablar de comida chatarra”, ha sido la de buscar que el Estado no resuelva la crisis del sector de salud exclusivamente con un impuesto, que ha demostrado ser bastante ineficaz en otros países, sino que abra un debate en el que todos –Estado, industriales, medios de comunicación, hogares, colegios, academia y sociedad civil— aporten, y en el cual la educación sobre hábitos y estilos de vida saludable tome un papel protagónico.

Aprovecho esta comunicación para ponerlos al tanto de cómo la industria de bebidas y de alimentos de Colombia ha avanzado con el Ministerio de Salud y Protección Social en medidas de autorregulación que han mostrado la voluntad empresarial de hacer parte de la solución. Sabemos bien que la solución a la obesidad y sobrepeso no es sólo un problema que pasa por gravar con impuestos a quienes consumen los productos de la industria de bebidas. Es mucho más complejo y multifactorial. En esa tarea estamos todos comprometidos.

En la actual coyuntura histórica del país esperamos que el análisis y las reflexiones se hagan de manera responsable, basados en argumentos, sin censura y evitando la agresividad ideológica no fundamentada, que tanto daño nos hace hoy en día en múltiples debates nacionales.

Bruce Mac Master. Presidente, ANDI.

 

Respuesta a Héctor Abad

Me refiero a su última columna titulada “Azúcar, azuquítar”. Su artículo, muy adjetivado y poco argumentado, obvia el cubrimiento que sobre la reforma tributaria hizo Noticias RCN en televisión y el que a su vez hizo RCN Radio a través de sus emisoras informativas.

Invitarlo a ver y oír la manera en que registramos las opiniones de los ministros de Hacienda y Salud contrastadas con la otra cara de la moneda, representada por gremios y congresistas para ofrecerles a nuestras audiencias una información completa sobre este asunto, ya ni siquiera valdría la pena cuando con sus opiniones pasionales ha resuelto condenarnos sin prueba alguna; pero ahí están nuestras emisiones a disposición suya y de todos los colombianos para que juzguen sobre la base de lo que salió al aire. No quisiera pensar que sus apreciaciones hayan sido producto de informaciones inexactas y hasta editadas que realizaron en su momento blogs, webs y medios poco serios para dejar la sensación de que RCN informó solo lo que, en apariencia, les convenía a sus dueños.

Habla usted, señor Abad, del “consistente compromiso con la mentira del canal RCN” sin citar un solo argumento, un solo ejemplo, que le permita confirmar su temeraria acusación.

Dice que no nos importa hacer daño, siempre y cuando ganemos mucho siendo dañinos y ¡no, señor Abad!, el que hace daño y dice mentiras es usted con su columna, porque agrede con sus palabras a cientos de periodistas que emprenden su labor todos los días. Con su afirmación, usted nos estigmatiza, actitud que no corresponde a un defensor de la paz y la tolerancia y tampoco con los estándares impuestos en nuestra Constitución, especialmente en su artículo 20 y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo 19.

Cuando afirma que hacemos daño y mentimos, se lo está diciendo a los reporteros de nuestra redacción que van a lugares recónditos para encontrar historias como las de ‘hazañas maestras’ que nos permiten reivindicar el papel de los maestros colombianos que imparten cátedra en las más duras condiciones o que acuden a sitios como Buenaventura y Santa Marta para denunciar los ‘pecados capitales’ de municipios que viven sin agua frente a la desidia administrativa y la corrupción, o que destacan a través de su sección ‘valientes’ las historias de cientos de colombianos anónimos que con su ejemplo se convierten en paradigma de esta sociedad o que denuncian, cómo no, lo que está pasando en el Chocó, territorio en disputa entre los residuos de los paramilitares, las bacrim y los grupos guerrilleros a través de sus crónicas in situ.

Es a ese equipo, que desnuda la realidad pensional de Colombia a través de una serie especial o que retrata a los verdaderos hemofílicos defraudados por la corrupción en el departamento de Córdoba, que actualiza la situación del hacinamiento carcelario y que le pone ‘ojos a las obras’ de infraestructura que se construyen en nuestro país para reportar su estado, su avance y sus retrasos, al que usted llama ‘mentiroso y dañino”, sin más.

No, señor Abad. Tal vez era usted el que había olvidado que Colombia tenía muchos más problemas además de este terrible conflicto armado del que, por cierto, RCN ha sido víctima con atentados perpetrados por las Farc, secuestros del Eln y amenazas de los violentos a nuestros periodistas.

No confunda nuestro derecho a tener una posición editorial con la mentira y el sesgo. No pretenda insinuar que somos la caja de resonancia de un determinado partido político cuando son sus columnas, sobre todo las más recientes, las que dejan claro su interés particular por apoyar una candidatura presidencial específica. Le exigimos respeto, señor Abad.

Como no podemos permitir que se nos maltrate de la forma injuriosa y calumniosa en que usted lo ha hecho, le pedimos rectificar sus expresiones oprobiosas contra nuestro medio de comunicación y quienes trabajamos en él, porque una cosa es la crítica a la que estamos siempre prestos a responder con argumentos y respeto y otra la descalificación cargada de resentimiento frente a la cual no nos quedaremos callados y exigiremos que se enmiende, como en este caso, señor Abad.

Claudia Gurisatti. Directora de Noticias RCN y NTN24.

 

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