Por: Cartas de los lectores

La banalización del plagio

En la columna de Julio César Londoño del sábado 10 de septiembre está expresada, con “levedad” e inexactitudes, la banalización del plagio.

Londoño exculpa a Hárold Alvarado Tenorio citando a Borges. En este país numerosos escritores citan de manera irresponsable y descarada a Borges, para no asumir la responsabilidad de no copiar de forma impune a otros y de no plagiarse entre ellos mismos. Entonces los “ignorantes” o los “tontos” somos los que seguimos creyendo en la frase atribuida al poeta chileno Vicente Huidobro: “quien se roba un adjetivo, si puede, se roba un banco”. Además, y no vale la pena entrar en detalles, Londoño y Alvarado Tenorio tienen el mismo “vicio gracioso” o “juego pseudoborgiano” de hacer prólogos apócrifos a sus propias obras y atribuírselas a “Gabo” o “Borges” (busquen, por ejemplo, cierto prólogo de Borges a un libro de poesía de Alvarado Tenorio y cierta elogiosa presentación de García Márquez al libro de cuentos Los geógrafos de Londoño). Allá ellos y esta cultura humanística tercermundista que tenemos. A mí me queda claro el poder real de esa nefasta frase de “hagámonos todos pasito”, que es más grave entre “supuestos” o “auténticos” intelectuales. Lástima por las nuevas generaciones que pensarán que basta citar a “Borges” para justificar esa facilista e indebida acción de “copiar y pegar”. A propósito, el Pierre Menard de Borges no es una defensa del “plagio” y “la muerte del autor”, sino uno de los más feroces, sutiles y enigmáticos ataques que se han escrito en la historia de la literatura sobre los simuladores de la cultura.

Orlando Mejía Rivera. Manizales.

La ola invernal

Me parece muy preocupante la forma en la que los medios de comunicación y el Gobierno han abordado el tema del invierno en el país. Tuvimos una primera ola invernal que causó daños incalculables en casi todo el territorio; se gestionaron recursos de todo tipo para entregar a las familias damnificadas y Colombia Humanitaria recolectó millones de millones de pesos para atender a los afectados por las lluvias. Sin embargo, al día de hoy pareciera que eso no ha servido de nada. Pasaron meses sin que se supiera nada de los damnificados y sólo ahora, que comienza la segunda ola invernal del año, el tema vuelve a salir a flote. Creo que no hubo seguimiento al tema y poco se sabe sobre lo que han hecho con el dinero recaudado para las víctimas. ¿Será que pasará lo mismo con esta nueva temporada de lluvias? ¿Hablaremos del tema mientras sucede y después lo olvidaremos hasta que vuelvan los aguaceros?

Carolina Ortiz. Bogotá.

 

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