Glifosato: el primer caso por muerte que admite la CIDH

hace 1 hora
Por: Nicolás Rodríguez

La biblia uribista

Sin ninguna prueba que lo justifique, el Gobierno de Duque está empeñado en hacernos creer que los líderes sociales son asesinados exclusivamente debido a los cultivos de coca. De ahí saltan a la idea del narcotráfico como el principal culpable. Es lo que llamaríamos un argumento acomodado.

Como siempre con el diccionario de la política de Seguridad Democrática, la definición uribista de “cultivador de coca” es “narcotraficante”. Y eso en las versiones menos apegadas a la palabra del caudillo. En las más clásicas y respetuosas, estamos hablando todavía de la figura del “guerrillero narcotraficante”. La narcoguerrilla, que llaman.

Si el presidente Duque realmente quisiera pasar a la historia como el que se la jugó por el emprendimiento de las nuevas generaciones, bastaría con que cumpliera con lo pactado en La Habana en términos de sustitución de cultivos ilícitos e implementación de los acuerdos. No seremos el próximo Silicon Valley de Latinoamérica, como lo quiere infantilmente el presidente. Pero por lo menos se habrá hecho algo por la juventud.

Por el contrario, los ministros y la vicepresidenta están decididos a hacernos creer que la coca es el problema. Y que como coca y narcotráfico son lo mismo, a los líderes sociales que exigen que se cumplan los acuerdos de paz los grupos armados ilegales al acecho los matan. Por narcos, diría un buen intérprete de la biblia uribista. Por la mata que mata, afirmaría un practicante fervoroso. Es la lógica irracional de la teoría del ajuste de cuentas.

La única solución, en vez de tomar en serio la diferencia que existe entre el grupo armado ilegal y la familia cocalera, no sería otra que inundar de glifosato el territorio nacional. Sin reparar en los efectos sobre la salud y el agua de las personas, una derivada del argumento completo con el que Duque pretende solucionar el problema supone que entre más glifosato menos matarán a los líderes sociales.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Nicolás Rodríguez

Antes de la ética

Moralina

Que lo sepa el mundo