Por: Saúl Franco

La bicicleta: vehículo, deporte y placer.

Con más de dos siglos de historia, la bicicleta es un medio de transporte saludable, amigable con la naturaleza y económico. Es también un cotizado instrumento recreativo y deportivo. Su uso es cada vez más frecuente. Pero, claro, no está exento de riesgos, inclusive mortales.

A partir de un juguete de madera para niños ricos de París, este velocípedo evolucionó en Inglaterra, Alemania, Escocia y Francia desde finales del siglo XVIII, hasta llegar en 1.885 a la estructura y mecanismo básicos que hoy conocemos. Desde entonces, su desarrollo se centró en los cambios de marcha, que permiten adecuar el esfuerzo humano y la velocidad a cada terreno, en lograr materiales cada vez más livianos y resistentes y perfeccionar los diseños. Los logros están a la vista: hoy ruedan por el mundo aproximadamente 1.000 millones de bicicletas y, de una velocidad de 5 kilómetros por hora en 1.861, se llegó el año pasado a 142 kms/hora en plano y sin ayudas.

Muy pronto, la bicicleta (bici o cicla, familiarmente) se convirtió en un instrumento deportivo, y el ciclismo en un deporte masivo. Su inclusión en la primera olimpiada – Atenas 1896 - y la realización del primer tour de Francia en 1.903, constituyen el ingreso de la bicicleta a las grandes ligas del deporte mundial. Masculino al principio, el ciclismo olímpico sólo se amplió a las mujeres desde1984, en Los Ángeles. En 2008, en Pekín, se introdujo el bicicrós -BMX- que le ha dado emotivas victorias a Colombia.

La bici es también un saludable objeto recreativo, no competitivo. Muchos parques de ciudades y pueblos en todo el mundo, tienen ciclovías por donde diariamente se pasean personas de todas las edades. Y cada vez más ciudades dedican algunas de sus vías al uso recreacional de las bicicletas.

Sin embargo, su mayor utilidad es en el transporte. En China e India, por ejemplo, son el principal medio de transporte.  Sólo en China circulan unos 500 millones de bicicletas. En algunos países europeos, como Suiza, Alemania, Holanda y Bélgica, están entre los principales medios de transporte. Las diez mejores ciudades del mundo para andar en bicicleta son todas europeas.

Un estudio reciente del BID encontró que de los 2.513 kilómetros de ciclorruta que hay en 56 ciudades latinoamericanas, 392 están en Bogotá, seguida por Río de Janeiro, San Pablo y Buenos Aires. Destacó, además, que Bogotá es la ciudad de la región donde más personas se desplazan diariamente en bicicleta: unos 611.000 viajes diarios. Por suerte hago parte del 9% de los habitantes de esta ciudad que utilizamos la bicicleta al menos una vez por semana.

Pero no todo son bondades. Los distintos usos y los múltiples abusos de la cicla nos exponen a graves riesgos. Muchos deportistas han muerto o han quedado discapacitados por accidentes ciclísticos. Según un informe de la OMS sobre seguridad vial en el mundo, en 2013 murieron 1.250.000 personas por accidentes de tránsito. Los mayores porcentajes corresponden a motociclistas (23%), seguidos por los peatones (22%) y los ciclistas (4%). No obstante, este modesto 4% equivale a 50.000 ciclistas muertos ese año. En Bogotá se registró un muerto cada cinco días por accidente ciclístico durante el año pasado, 90% de ellos hombres jóvenes de estratos 2 y 3, y 10% mujeres. Y por cada muerto hay en promedio 10 heridos en tales accidentes.

Algunas explicaciones de la accidentalidad ciclística se relacionan con el exceso de velocidad, la falta de iluminación y señalización adecuadas, la separación insuficiente de las ciclorrutas de las de otros vehículos mayores, y las deficiencias de entrenamiento y cumplimiento de las normas de tránsito. Impulsar políticas públicas que reconozcan y promuevan la bicicleta como vehículo útil, subsanar las fallas enunciadas y cumplir las normas reducirían los riesgos y permitirían disfrutar más el deporte y el placer de montar en bicicleta, y aprovechar mejor las bondades de este saludable y amigable mecanismo de movilidad. 

*Médico social

 

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