Por: Santiago Gamboa

La bomba fétida

En su primer viaje a la China, el gran escritor Paul Theroux hizo un elenco de inventos y rarezas de esa cultura y los recogió en su libro El gallo de hierro. Ahí me enteré de que los chinos fueron los primeros en observar que los copos de nieve son hexagonales, que inventaron el paraguas, el sismógrafo y la ballesta. Y un dato curioso: crearon algo llamado “bomba fétida”. Así la describe Theroux: “Una receta que incluía siete kilos y medio de mierda humana, arsénico, acónito y cantáridas”. Un primer intento de guerra biológica.

Pienso a menudo en este invento chino al ver el modo en que ciertos colegas encaran el periodismo. La última versión sucedió hace poco, cuando un periodista venezolano de RCN le fue soltando a Claudia López la siguiente perla: “¿Va usted a apoyar a Maduro?”. No era una pregunta, claro, sino una bomba fétida. ¿O qué esperaba el chico de RCN? ¿Que Claudia López dijera: “Apoyaré a Maduro hasta la muerte”? Preguntar lo obvio o lo que no tiene respuesta no es periodismo, y abre el capítulo de las suspicacias. ¿Por qué se hace esa pregunta a sabiendas de que su respuesta es obvia? Pues para que la pregunta, con su carga semántica, se oiga y resuene. Para acercar a Claudia López al castrochavismo, producto estrella del Centro Democrático para desprestigiar a sus rivales. Y ahí está la bomba fétida.

Lanzar algo así en una rueda de prensa es abusar del periodismo, envilecerlo. Y denunciar a los que las lanzan no es limitar la libertad de informar, sino todo lo contrario: ¡es protegerla! Como la célebre pregunta a Santos, en la rueda de prensa del Nobel, de si había comprado el premio, la bomba fétida más estrepitosa y negra del periodismo criollo, y que sigue teniendo las consecuencias que ahora vemos. ¿Qué tal que yo pidiera la palabra en una rueda de prensa de Uribe, si alguna vez le dan un premio, para preguntarle: “Senador, ¿es verdad que usted violó a la periodista Claudia Morales, como se rumorea en los baños de mujeres de varios medios periodísticos colombianos, incluidos los de RCN?”. Por mucho que yo sea contradictor de Uribe, jamás haría algo así, pues eso no sería una pregunta sino una acusación, es decir, una bomba fétida. Si no tengo en la mano una carpeta con pruebas que justifiquen hacer una pregunta de ese tipo, yo no sería un periodista sino un canalla. Ni estaría ejerciendo ninguna libertad de informar, sino insultando a los que sí ejercen el periodismo serio y sí respetan esa libertad, haciéndolo de un modo profesional. Quienes tiran esas bombas fétidas se vanaglorian de hacer lo que ellos llaman “preguntas incómodas” y le echan la culpa al entrevistado si no responde lo que no tiene respuesta, ya no digamos si los reta, como hizo Claudia López. ¡Encima se sienten agredidos!

Por eso nuestro periodismo debe hacer pronto una especie de “congreso nacional” para tratar el tema de las bombas fétidas. De lo contrario seguirán contaminando el quehacer periodístico, haciendo creer a los jóvenes, en la distorsión absoluta de valores, que al lanzarlas están siendo valientes, y que de paso se congraciarán con sus jefes, según el caso. Mucho más en un país como el nuestro, en el que las relaciones entre el poder, la política y el periodismo son tan complejas.

851213

2019-04-20T01:00:00-05:00

column

2019-04-20T01:00:01-05:00

[email protected]

none

La bomba fétida

16

3388

3404

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Santiago Gamboa

“Mao Tse Trump”

“Colombian Psycho 3”

Escritor naranja

El país de la disidencia

Sospechosos