Por: Salomón Kalmanovitz

La caída del crecimiento

El DANE reajustó los datos del crecimiento de 2011 (de 5,9 a 6,6%) y dio el del último trimestre de 2012 que completó un mediocre 4% anual.

Un periódico tituló que el dato fue mejor que el esperado, pero la caída interanual fue demasiado pronunciada. Así lo entendió la junta del Banco de la República que dio una señal de gran preocupación al recortar su tasa de interés de referencia en 0,5%, cuando regularmente opera con tramos de 0,25%.

Hubo un dato escabroso para febrero pasado, cuando la inflación disminuyó a 1,8% anual, algo que no sucedía en 50 años. Para una economía emergente, es casi una deflación de precios, un indicador de que la demanda efectiva está muy debilitada. Esa fue la señal que preocupó tanto al banco central.

El director de Planeación Nacional salió a decir que fue el tercer mejor resultado de América Latina, pero nos comparamos bastante mal frente a Panamá, Perú y Chile. El ministro de Hacienda dijo, para consolarnos aún más, que estábamos mejor que Europa e incluso que Estados Unidos. Luego sacó un pronóstico de la cartuchera y anunció que en 2013 creceríamos 4,8%. ¿De dónde y cómo? De la locomotora minera no, pues los precios internacionales ya no son tan favorables. ¿De dónde entonces? Pues de la recuperación de la industria que decreció casi un punto porcentual y de la agricultura que siguió creciendo de a poco en 2012, pues se iba a ahorrar y el peso se iba a devaluar. Además, las obras civiles, por fin, iban a arrancar, pues en 2012 tuvieron un comportamiento raquítico de sólo 2,2%.

Las obras civiles sí que siguen siendo un problema. Ya van tres ministros de obras, dos de la entraña uribista, y el actual director de Invías ha sido contratista del ente que ahora dirige con varias obras sin entregar a satisfacción. Lo investiga la Procuraduría General de la Nación por conflicto de intereses. El investigador no tiene autoridad moral alguna, pues empacó su institución de clientes de los congresistas y magistrados que reeligieron su cabeza, comprometiendo la idoneidad de los encargados de conducir procesos disciplinarios. La revista Semana informaba que en cinco años el tramo de Buenaventura a Buga, de sólo 118 kilómetros, no llevaba 20 kilómetros terminados y las adiciones presupuestales triplican el valor original, algo que encendió el Twitter del expresidente que más les regaló recursos públicos a sus amigos en la historia de la corrupción en el país.

Pero volvamos a los datos de las cuentas nacionales y citemos lo que dice el DANE:

“Los grupos que disminuyeron los flujos de inversión fueron: vías férreas, pistas de aterrizaje y sistemas de transporte masivo en -17,6%; las vías de agua, puertos, represas y otras obras portuarias en -10,4%; otras obras de ingeniería civil en -43,1%”. La minería pasó de crecer 14,4% en 2011 a 5,9% en 2012 y el sector financiero, cada vez más concentrado y rentable, creció un 5,5%. El desempleo dejó de caer y sigue por encima del 10% de la fuerza de trabajo.

Por el lado de la demanda, el consumo creció 4,4% en 2012, mostrando su enfriamiento. La inversión, sin embargo, pasó de crecer 18,7% en 2011 a 6% en 2012, o sea, cayó dos tercios. La inversión es el factor clave en el crecimiento y vuelve a reflejar el debilitamiento de la demanda efectiva y el menor grado de ocupación de la planta existente. Revertir esta tendencia no será fácil pues, desafortunadamente, la economía no sigue los buenos deseos de sus ministros de Hacienda.

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