Por: Aura Lucía Mera

La caldera del diablo

Después del análisis escalofriante que hace la revista Semana sobre el poder político, económico y carcelario que ejerce el exsenador Juan Carlos Martínez, cabe preguntarse, ya casi en vísperas de elecciones, si el Valle del Cauca tendrá salvación. Si se logrará impedir que el "emperador" salga nuevamente de prisión para la fecha electoral. Hasta ahora lo único cierto es que sigue reinando.

Lo sucedido en el Valle y en Cali se inició hace más de una década. Poco a poco fue creciendo como esos arroyos que fluyen mansamente hasta que arrasan con todo. Triste, pero esa es nuestra historia. Este sujeto nacido en Timbiquí logró, desde 1994, ir creciendo a base de maturrangas y, como afirma Semana, “es el mejor exponente de una nueva generación de políticos que resume las pesadillas de narcos, paras y corrupción que ha padecido el país”.

El Valle del Cauca tiene sus días contados. O reacciona y elige bien, o vuelve a quedar en manos de los títeres de Martínez. Ya en 2007 se convirtió en amo y señor del departamento y su capital: con Juan Carlos Abadía en la Gobernación y Jorge Iván Ospina en la Alcaldía. Para estas elecciones ya tiene sus fichas ordenadas, con la maquinaria que se necesita para tener aceitado hasta el más ínfimo detalle. Useche va a la cabeza como aspirante a la Gobernación y para las alcaldías ya existen sus hombrecitos de paja...

El Valle y Cali tienen dos opciones para parar este desastre: votar por Ubéimar Delgado para la Gobernación y por Rodrigo Guerrero para la Alcaldía. De lo contrario seguiremos hacia el desbarrancadero sin fondo y la caldera del diablo seguirá ondeando la bandera de la podredumbre.

Basta recordar lo sucedido en estos años en la CVC, en AcuaValle, en el Hospital Departamental y en las instituciones más importantes del departamento, sin contar las secretarías de Salud, Vivienda, Educación y Gobierno de los demás municipios. Estamos en un momento clave para nuestro departamento. Hay que cambiar. Así de simple. En Cali la única opción confiable es Guerrero. Los demás parecen sacados del sombrero del mago. Y sabemos quiénes son los magos. Y para el Valle lo mismo: Ubéimar y pare de contar. Los demás, pues que entre el diablo y escoja.

No sé si el Estado pueda hacer algo para evitar la hecatombre. O si seguirá primando el interés gamonalista por encima del de la región. A ver si los honorables partidos se unen como en Fuenteovejuna y dan su apoyo a las únicas opciones decentes que tenemos, o si prefieren seguir perteneciendo, por su omisión, a la caldera del diablo. Vamos a ver hasta dónde llegan la ética y el interés en ayudar a salvar una región. Todavía estamos a tiempo.

Una cosa es que el juego político sea sucio, eso lo sabemos desde siempre, pero otra muy distinta es que Martínez y su macabro poder sigan siendo dueños del Valle del Cauca y de Cali sin que los demás partidos reaccionen. Eso ya raya en la podredumbre política total. A ver si son capaces o si se declara el Valle del Cauca en emergencia electoral.

 

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