Por: Hernán Peláez Restrepo

La calidad

La calidad de los buenos jugadores se reconoce a leguas. Por eso en la victoria del América mexicano sobre millonarios en la semifinal de Copa Nissan Suramericana, ese detalle afloró en plenitud.

Los visitantes, que arman un buen equipo, luchador, correlón, pero con un grupo de calidad, representado por el arquero Ochoa, así haya fallado en el gol de Estrada; el empuje y el tesón de Germán Villa; la frialdad y manejo de balón de Insúa, y por sobre todo, la capacidad goleadora de Salvador Cabañas, hoy por hoy el mejor delantero paraguayo por encima de Roque Santacruz, Haedo, Tacuara Cardozo, alcanzaron para redondear un triunfo valioso, que por los goles conseguidos en el estadio El Campín de Bogotá y más los tres puntos, los acercan a la final de la Copa Suramericana.

Los locales y como siempre ocurre cuando un técnico hace tres cambios, juega un albur. Si aciertan los que ingresan, se aplaude la decisión del técnico. Si no funcionan, simplemente se destaca la equivocación del mismo técnico. Y en este partido hubo sin embargo un accidente, representado en la lesión de Gerardo Bedoya, lejos el mejor jugador de los azules, seguido por Gonzalo Martínez y el manejo fino que le da al balón Estrada por la izquierda. En los mencionados también se aplica aquello de la calidad individual.

Millonarios, que estuvo dormido el primer tiempo, reaccionó vigorosamente en el segundo tiempo, alcanzó el empate con un golazo de Bedoya y una viveza de Estrada anticipando el error de Ochoa, su única falla. Y cuando estaba todo preparado para martillar por el tercero, llegó la lesión de Bedoya, con los cambios ya agotados y hasta allí llegó el local.

Cuando el dos a dos no era del todo bueno, vino el error del arquero Eduardo Blandón y Cabañas a certificar el triunfo y entonces resurgió la frase de cajón, que seguirá siendo válida por siempre: es mejor empatar que perder.

No se pudo y de para arriba le queda a Millonarios ir a ganar en Toluca y conseguir goles. Sin embargo, el juego resultó emocionante, emotivo, luchado, sin tregua, con cinco goles, varias opciones de gol, más para el América y un público que columpió el alma con angustias e ilusiones.

Quería sí señalar una vez más que la calidad de los buenos jugadores se reconoce y pesa por encima de los sistemas. Tanto así, que cuando América sacó a Insúa para fortalecer el esquema defensivo, Cabañas le escapó a la lógica y cabeceó para la victoria. Por eso se aplaude su calidad. Millonarios no pudo empatar, así su combatividad del segundo tiempo se le reconozca.

 

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