Por: Felipe Zuleta Lleras

A la cárcel

ME LEÍ CON DETENIMIENTO LA providencia proferida por el Procurador General de la Nación, mediante la cual ordena la destitución e inhabilita por 12 años, para ejercer cargos públicos, al ex ministro Sabas Eduardo Pretelt de la Vega.

Lo primero que hay que decir es que la conducta del ex ministro es tan, pero tan grave que al absolvedor Ordóñez no le quedó otra opción distinta que sancionar a Pretelt por haberle dado la Notaría 67 al ex congresista Teodolindo Avendaño para que no se presentara a la sesión en la que se aprobó la reelección presidencial de Álvaro Uribe en 2004, mientras compraban también el voto de la representante Yidis Medina.

Claras aparecen para la Procuraduría todas las maniobras ilegales del ex ministro para garantizarse los votos necesarios para lograr la aprobación de la reforma constitucional que permitió que Uribe llegara de manera ilícita y, por segunda vez, a la Presidencia (para la desgracia de este país y sus instituciones democráticas).

Por supuesto que lo más relevante de esta providencia de 103 páginas, es que la Corte Suprema de Justicia tiene allí nuevos elementos que le permitirán condenar penalmente al ex ministro por el delito de cohecho. Esto en plata blanca quiere decir que veremos a Pretelt preso, como lo han estado Yidis Medina y Teodolindo Avendaño. Y es lo que corresponde en estricto derecho penal, pues a nadie le cabe en la cabeza que haya un delito de cohecho en una sola dirección o en la que sólo participe una persona. Pretelt está procesado por el caso de Yidis, pero le corresponde ahora a la Fiscalía hacer lo propio por el caso de Teodolindo, pues de acuerdo con la Procuraduría se violó la ley al haberle ofrecido la notaría. Es decir que en este caso también habría un cohecho.

Qué vergüenza que este país haya tenido un Presidente de la República habilitado para reelegirse como consecuencia de la comisión de varios delitos e infracciones a la ley. Un gobierno espurio que se dedicó a delinquir para sostenerse, como aparece probado por el dicho de los ex funcionarios del DAS que se han acogido a sentencia anticipada o al principio de oportunidad.

Hace un par de años sostuve en una columna que el gobierno de Uribe acabaría con sus altos funcionarios presos porque estaban dedicados a delinquir. Sostuve en 2007 que en Palacio manejaban unas listas con los nombres de los opositores y magistrados a quienes les hacían seguimientos. Y todo se ha ido sabiendo.

El ex ministro Pretelt acabará tras las rejas como lo han estado Yidis y Teodolindo, porque en derecho se debe aplicar aquel principio según el cual a la misma conducta igual sanción. Y personalmente creo que las penas del ex ministro deberían ser mayores y ejemplarizantes en razón del cargo que ostentaba y la gravedad de los hechos.

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Notícula: Ha llegado a mis manos el libro de la historia de la poesía en Colombia editado por la Casa de Poesía Silva. Qué trabajo tan bien hecho. Se los recomiendo con entusiasmo.

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