Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

La carta de Hillary

DESPUÉS DE UNA LARGA CONTI- enda electoral en el Partido Demócrata, Barack Obama es el candidato a la presidencia de Estados Unidos.

Estas elecciones han marcado un hito histórico en la medida en que enfrentaron en las primarias a una mujer y a un afrodescendiente que aspiraban, dentro del mismo Partido Demócrata, a representarlo siendo éste de gran relevancia en el escenario ideológico norteamericano. Y, de igual manera, se ha marcado un hito por la apretada diferencia en la contienda que sólo se definió este martes y que ha llevado a una división importante dentro del mismo partido.

Barack Obama tiene un reto muy grande no sólo porque tendrá que enfrentarse al candidato republicano John McCain, sino porque tiene que buscar cómo unir su propio partido. Si bien ha hecho importantes logros en llegar a nuevos votantes, especialmente entre los jóvenes, con un discurso carismático, Hillary Clinton también supo hacer las cosas y salió fortalecida entre las mujeres y los hispanos ganando en algunos estados de particular importancia para el Partido Demócrata.

La preocupación de tener un partido unido para enfrentarse al candidato republicano McCain y a Bush ya fue expuesta por el presidente del Comité Nacional Demócrata Howard Dean y por Nancy Pelosi, presidente de la Cámara.

El problema que afrontan para ese propósito es que, durante la campaña, la relación Obama-Clinton se deterioró dejando en el ambiente grandes tensiones. Y aunque ella apareció generosa y felicitó a Obama por su triunfo, no tomó ninguna decisión sobre lo que será su próxima movida. En su discurso fue más desafiante que conciliadora y ha dicho que quiere que respeten a los 18 millones de personas que votaron por ella. Simultáneamente hay una gran presión sobre Obama para que la tome como compañera de fórmula a la Vicepresidencia, lo que efectivamente uniría el partido. Sin embargo, Hillary tiene una carga que es su marido Bill Clinton y, por otro lado, Barack Obama prometió en su campaña llevar a Washington caras nuevas, lo que no es el caso de la senadora y su cónyuge.

Es compleja, entonces, la situación, pero es evidente que Obama-Clinton sería la formula ganadora para enfrentarse al Partido Republicano de manera unida y fuerte.

Claro el triunfo de Obama, se inicia una nueva etapa. El reto más importante es cómo lograr presentarse como un candidato nacional y no solamente demócrata en un país en el que todavía pesa el racismo, el patriotismo y las diferencias de clase en algunos de los electores. Ya se iniciaron los ataques entre Obama y McCain con acusaciones que van desde el continuismo del segundo hasta la falta de experiencia en el manejo de temas cruciales para la economía, la seguridad nacional y la política exterior por parte del primero.

La contienda de verdad comienza ahora y para ella será determinante la fórmula a la Vicepresidencia. Mucho se especula sobre la posibilidad de que si Hillary acepta ser vicepresidente de Obama, McCain escoja a una mujer afrodescendiente como podría ser Condolezza Rice.

Pinta bueno lo que viene. Hillary tiene todavía mucho qué decir y este capítulo de la reciente historia política americana aún no se ha cerrado.

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