Por: Danilo Arbilla

La cena está servida

Parecería que los presidentes colombianos cuando abandonan el poder tienen la sana costumbre de dejarle resueltos los temas más ríspidos a su sucesor. Como que se sacrifican.

Fue el "sacrificio" del presidente Andrés Pastrana, que se dejó "burlar" por 'Tirofijo' y sus Farc, el que dio vía libre a la política  dura de "seguridad democrática " de Álvaro Uribe. Era preciso probar con la  "ingenuidad negociadora” de Pastrana quien hasta "entregó" territorio a la narco guerrilla, que a las Farc no les interesaba negociar ni ningún tipo de paz.

Era el paso previo e imprescindible para borrarle la imagen de luchadores sociales y desenmascararlos como narcoterroristas y quitarles el apoyo externo, en especial de Europa y particularmente de España donde las Farc hasta aún hoy, increíblemente, tiene una especie representante reconocido. Las Farc pasaron a integrar la nómina de organizaciones terroristas y se quedo solo con las simpatías y cierto apoyo activo  de Chávez algunos de sus amigos más allegados como Correa, y  un respaldo más retórico del Foro de San Pablo y del PT de Lula. Pero Pastrana le dejó el camino expedito a Álvaro Uribe y este obtuvo la asistencia militar que se le negaba y el apoyo  y reconocimiento que no se había tenido y de la mano de todo ello consiguió alcanzar una situación impensada al inicio de su mandato y así  tras los éxitos militares contra la guerrilla retirarse con un apoyo popular inédito en la región.

Es innegable que  estos ocho años fueron duros para los terroristas. Y si no fueron peores fue por el "desahogo” de las fronteras: Venezuela y Ecuador, Y sobre esto no es necesario abundar. De haber  tenido Colombia otros vecinos, se habría avanzado más para acabar con el conflicto. Las fronteras fue la materia pendiente. Y Uribe se sacrificó. Es lo que explica la arremetida en la semana última de su gobierno que a tantos sorprendió. Muchos  pensaron que era algo contra el presidente Santos. Una trampa, una venganza. En alguna medida cómo que Uribe al irse afeo su imagen.

Eso sí nadie dijo  que la denuncia de Uribe  fue un invento. Nadie consideró descabellada  una  investigación. Se entendió que era una denuncia seria. Las pruebas y testimonios probando el apoyo de Chávez a las Farc- sus propias declaraciones, las armas suecas, el juicio en España, -  volvieron al tapete y fueron reforzadas por las denuncias de Uribe. Eso quedo claro para todos. Uribe acorraló a Chávez.

Paralelamente Uribe catapultó a Juan Manual Santos como el hombre moderado, centrado, responsable. Dos años antes, Santos era señalado tanto por Chávez como por Correa, como el halcón, el hombre de los EEUU, el procesado y reclamado por la justicia ecuatoriana.

Uribe dejo la mesa puesta y en esa mesa se celebraron los acuerdos, expresos y tácitos, entre Colombia y Venezuela, entre Colombia y Ecuador y entre Colombia y otros países de la región, por los que se cierran las fronteras a la narcoguerrillas.   Tanto es así que el atentado contra Radio Caracol  de hace unas días ha sido calificado de "acto terrorista” y condenado  en forma unánime por todas los países de Suramérica , EEUU, México y la ONU, cosa  que  nunca antes había ocurrido . El escenario ya es otro.

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