La comunidad wayuu y el coronavirus

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La crisis de la comunidad wayuu no es nueva. Desde hace años se viene alertando sobre la alta mortalidad infantil que es producto de varios factores: el aislamiento, la falta de agua, de comida, de un sistema de salud equipado y robusto, y sobre todo la corrupción. Todos estos factores se agudizan con las cuarentenas para prevenir el coronavirus: “Los protocolos de cuidado y limpieza son imposibles en algunos territorios porque ni siquiera hay agua. También está el problema del hambre, de la poca calidad y cantidad de alimentos que llegan a las comunidades, y esto hace que muchos adultos rompan la cuarentena para buscar comida o dinero a través de trabajos informales, u organicen protestas o cierres de vías, que implica que estén aglomerados y aumentan el riesgo de contagio”, explica la académica wayuu Fabrina Acosta.

Desde el cabo de la Vela la líder, activista y comunicadora Mile Polanco dice: “Este mes de aislamiento nos está cobrando años de corrupción, la red hospitalaria está en ceros, no tiene elementos de bioseguridad y no tenemos cómo hacerle frente a una situación de contagios masivos. Encerrarse sin la garantía de agua o alimentos o conectividad para que la gente tenga información es inhumano. También tenemos gran desconfianza frente a nuestros alcaldes y gobernador, algunos están siendo investigados por la Procuraduría por sobrecostos en los mercados que le están dando a la gente. En el cabo de la Vela vivimos en un 100 % del turismo y tenemos la preocupación de que este año no vamos a trabajar. Hemos conseguidos mercados con aliados de la empresa privada, pero las estrategias del Gobierno siguen siendo muy tímidas. Por lo menos es necesario que se arreglen los acueductos de las comunidades y que se fortalezcan los espacios tradicionales de trabajo y sustento del wayuu, como los pequeños pescadores. Hemos vivido momentos de extrema vulnerabilidad, con el cólera, la encefalitis equina, el sarampión y el dengue que nunca se va, pero esta nueva generación no se ha enfrentado a esto y tenemos miedo y desesperanza. Estamos tratando que la angustia no nos gane y mantener la vida, que es lo más importante en este momento”.

En el documento de soporte del Ministerio de Salud “Lineamientos para la prevención, detección y manejo de casos de coronavirus (COVID-19) para población étnica en Colombia - Transversalización del enfoque diferencial”, elaborado el 25 de marzo de 2020, en el apartado “Aspectos generales de los grupos étnicos”, se lee: “La población indígena es más joven en departamentos con alta presencia de resguardos indígenas y en zonas de difícil acceso: Arauca, Chocó, Magdalena, Vaupés, Vichada, Guainía. La población indígena más envejecida se encuentra en departamentos de la región Andina: Bogotá D. C., Cundinamarca, Caldas, Santander, Tolima, Nariño”. Luego el documento pasa a hablar de la población afrocolombiana, raizal, palenquera y rrom. Llama la atención que no mencionan el departamento de La Guajira, que cuenta con la comunidad indígena más populosa de Colombia, con casi 400.000 personas que habitan en el departamento, casi la mitad de la población total. Llama la atención, pero no sorprende, porque el olvido estatal de los wayuu ha sido sistemático y en tiempos del coronavirus se mantiene.

@Catalinapordios

 

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