Por: Luis I. Sandoval M.

La consulta liberal

Las consultas internas de los partidos son una conquista democrática de gran importancia. Cuestan, pero es enorme el beneficio para la vida política del país.  

Luis Carlos Galán las impulsó. Cayó asesinado por las mafias del narcotráfico cuando era el más probable ganador en la primera consulta liberal en 1989. La Constitución del 91 y las sucesivas reformas políticas las han incluido como recurso para definir candidaturas o aspectos programáticos con amplia participación ciudadana. 

Se reduce su alcance por la debilidad de las estructuras partidarias, la inexistencia de registros ciertos de afiliados y carnetización, apenas ahora se está decidiendo transitar a listas cerradas a partir de 2022. Ello hace que en la práctica aún predomine la empresa personal y el gamonalismo. Y falta en esta democracia de hoy, lo que ya era un problema sensible en la democracia griega, la formación de una conciencia ciudadana que se apropie los valores de lo público y lo común, y sepa defenderlo y escogerlo cada vez que hay oportunidad. 

Las consultas abiertas las decide un partido sobre el convencimiento de que la estructura organizativa formal no representa sino una parte muy reducida de su realidad política. Hay más liberales que Partido Liberal. Análoga afirmación podrían hacer prácticamente todos los partidos hoy reconocidos. 

En mi concepto el Partido Liberal tomó acertadamente el camino de la consulta abierta para dirimir la pluralidad de aspiraciones internas a la Presidencia de la República. Situaciones heredadas de una saga problemática reciente condujeron a que no estén en la consulta convocada para el 19 de noviembre ni el senador Juan Manuel Galán, ni la senadora Viviane Morales. 

Estuvieron en el partidor los senadores Luis Fernando Velasco y Edinson Delgado, originarios de los departamentos de Cauca y Valle respectivamente, quienes optaron por retirar sus nombres al acercarse la fecha del certamen. 

Dos personalidades públicas de perfiles y trayectorias diferentes, ambos de reconocido mérito en relación con la paz y el avance social del país, se disputan el favor de los hombres y mujeres que depositarán su voto el domingo próximo: el ex ministro del Interior Juan Fernando Cristo (Norte Santander) y el ex negociador de Paz en La Habana Humberto de la Calle (viejo Caldas). 

Aparte de ser abierta, la consulta que decidió la convención de septiembre tiene un elemento innovador que radica en el hecho de que el partido, al tiempo que define su candidato, proyecta claramente jugar a la formación de una gran coalición entre fuerzas y partidos con los cuales haya entendimiento respecto a la continuidad y profundización de la tarea de la paz.   

¿Cuál de los siguientes ciudadanos liberales elige usted, como candidato del Partido Liberal Colombiano para que participe en una consulta interpartidista que elija candidato único en coalición, o para ser el candidato único del Partido Liberal Colombiano en la elección de Presidencia de la República a celebrarse el 27 de mayo de 2018?”.  Así reza el tarjetón liberal. 

Original fórmula, nunca antes utilizada por un partido en su propia consulta. Desarrollo saludable en cuanto ningún partido hoy, en medio de un déficit general de la democracia representativa, tiene fuerza electoral suficiente para hacer mayoría y ubicarse como decisor indiscutible de nombres y orientaciones de gobierno. 

Ciudadanos y ciudadanas, muchos jóvenes, interesados en asegurar para el país un futuro de paz, democracia, cambio, transparencia y equidad, en pluralidad pero sin odios y polarizaciones, sin duda se sentirán animados en gran número a depositar su voto el domingo 19 en la consulta abierta del Partido Liberal Colombiano. Todos y todas pueden votar. Mucho se juega en esta consulta.    

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