Por: Andreas Forer

La Corte Penal Internacional y el Día de la Justicia Internacional

Este domingo 17 de julio se celebra el día de la Justicia Internacional, un evento que conmemorará el decimotercer aniversario de la adopción del Estatuto de Roma, el tratado que da vida a la Corte Penal Internacional; y que llama la atención sobre la necesidad de manterner el compromiso de luchar contra la impunidad de los delitos más graves.

La idea de establecer una corte penal internacional permanente estuvo por mucho tiempo en el congelador. A pesar de que se creó una instancia penal  internacional para juzgar las atrocidades cometidas por los nazis, (Tribunal de Nuremberg). Sin embargo, este primer intento de Justicia Internacional no tuvo mucha continuidad a partir de los años cincuenta, muy problamente a causa de la Guerra Fría y sólo hasta el fin de ésta, tras la caída del muro de Berlin se retomó dicha idea con fuerza.


De esa manera, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, creó dos tribunales ad hoc que fueron autorizados para juzgar los crímenes cometidos en la ex Yugoslavia, así como el genocidio en Ruanda. Esta fue una decisión unánime de todos los miembros permanentes del Consejo, que no habría sido posible en tiempos de la Guerra Fría.


Además, a partir de 1994, se inició la discusión sobre el establecimiento de un tribunal permanente, cuyo resultado fue la votación a favor, por parte de 120 países, del Estatuto de Roma el 17 de julio de 1998, que entró en vigor el primero de julio de 2002, tras la ratificación necesaria de 60 países firmantes; lo que implicó el nacimiento de la la Corte Penal Internacional (CPI). Un hecho histórico teniendo en cuenta que por primera vez se planteó globalmente, la necesidad de perseguir permanentemente los peores delitos a fin de que estos no quedasen en la impunidad.


Desde ese momento, podría intervenir en el caso de que un Estado parte demostrara ser incapaz o no tener el deseo de investigar los casos que son de su competencia o que voluntariamente éste solicitara a la CPI intervenir. La Corte Penal Internacional ha iniciado desde su establecimiento numerosos procesos, de los cuales solamente uno ha llegado a su fin, se trata del caso del ugandés  Raska Lukwiya, quien murió antes de que se le dictara sentencia.


Entre los demás casos de la CPI, se destacan dos que a mi modo de ver son interesantes, puesto que ambos involucran a actuales presidentes de países no firmantes y remitidos por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; contra los cuales el tribunal internacional ha dictado órdenes de captura, pero que no han generado consecuencias significativas. Uno de ellos es Omar Al Bashir, presidente de Sudán, quien a pesar de ser “perseguido” por la CPI, por el peor y más grave delito que conoce la humanidad, el genocidio; y quien continua haciendo viajes al extranjero, a destinos exóticos como China, por mencionar un ejemplo, y además por estos días se encuentra asistiendo la fundación del nuevo Estado de Sudán del Sur.


El otro, es el libio Muammar Gaddafi, procesado por cometer crímenes de lesa humanidad, un acto simbólico considerando que también en este caso hay que esperar a que él sea detenido; y que para él, la orden de captura en su contra no es más que un incentivo para no rendirse. De momento no queda más que esperar a que los insurgentes libios ganen su lucha y que en el mejor de los casos llegué la democracia a su país y que sean ellos mismos quienes juzguen a Gaddafi y no la Corte Penal Internacional.


El día de la Justicia Internacional es una fecha de gran importancia, porque nos recuerda, que TODOS somos parte de este mundo y que NO toleraremos más la impunidad de los peores crímenes y que éstos serán castigados con las penas adecuadas. Además de hacer un llamado a los Estados que aún faltan por suscribir el tratado. Sin embargo, después de trece años de la aprobación del Estatuto de Roma, es necesario que llegue el momento en el que el sueño se haga realidad, es decir, que se dicten las primeras sentencias y no sólo medidas simbólicas como las órdenes de captura a Jefes de Estado. Ese es un paso importante para mantener el carácter ejemplar y la naturaleza inspiradora de la CPI, puesto que sin resultados su autoridad va a esfumarse y los criminales de  este mundo no van a ser menos.


En Twitter: @andreasforer

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