La crisis de los noticieros

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Ninguna encuesta se ha atrevido a formular la pregunta, pero en todo el país es vox populi que la gente está dejando de escuchar y ver los noticieros por lo nocivos que se han convertido estos espacios informativos. Como dijo un viejo amigo periodista: “Están enfermando a más colombianos que el mismo coronavirus”.

Ya lo había advertido Juan Gossaín, el mejor periodista que ha existido en la historia de la radio en Colombia. En varias entrevistas y conferencias, el admirado y respetado patriarca de los periodistas colombianos ha expresado su preocupación por la soberbia de algunos colegas suyos a quienes les ha hecho varios llamados de atención públicamente. En una ocasión les propuso que “en las salas de redacción de todos los medios de Colombia pongan en la pared, con letras de un metro, un letrero que diga: ‘La verdad por encima de todo’. Si no hay verdad, se pierde el respeto por el entrevistado, por el ciudadano, por el otro periodista”.

En otra entrevista afirmó que “los hechos diarios del periodismo colombiano demuestran que la prensa ya no está actuando como contrapoder en el sentido clásico de la expresión, sino como el primer poder. La prensa ya no es el contrapoder, ahora es el reemplazo de los poderes, eso creen los periodistas”, y los colombianos también. Para nadie es un secreto que, más allá de su rol como intermediarios entre los hechos y las audiencias, los medios de comunicación son actores empresariales que pueden influir en una elección presidencial, en el trámite de una ley en el Congreso de la República o en la decisión de un proceso judicial.

La polarización política que se fomenta a diario en estos espacios noticiosos sumada a la racha de malas noticias y a la falta de objetividad en los análisis de los hechos informativos hicieron que la inmensa mayoría de los colombianos perdiéramos la confianza en la credibilidad de varios periodistas y medios de comunicación.

La nueva estrategia de mercadeo que están utilizando para enganchar más audiencia y ser tendencia en las redes sociales, a través de los hashtags con sondeos de temas mediáticos, lo único que logra al final de las mañanas es dividir más a los colombianos y fomentar la agresividad verbal de las barras bravas con tendencias ideológicas de izquierda o derecha. Lamentable este desafortunado giro que ha tomado la forma de hacer periodismo en Colombia.

Como van las cosas, el año entrante ya no existirán medios de comunicación independientes, sino medios que simpatizan con las ideologías de izquierda o de derecha, tal como sucede en los Estados Unidos con CNN y Fox News. Una situación que no está lejos de implantarse en Colombia. Así las cosas, cada medio tendría su propia audiencia y la audiencia, su propio medio. Mientras tanto, nos tocará seguir informándonos a través de las plataformas tecnológicas y digitales, las cuales, por lo menos, nos dan alternativas de lo que queremos escuchar, ver o leer.

En el tintero. La corrupción en el Programa de Alimentación Escolar (PAE) del ICBF no sólo produce indignación sino asco. Y lo peor del cuento es que nadie asume la responsabilidad política.

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