Por: Óscar Sevillano

La curul de Antanas Mockus

La discusión sobre la posibilidad de que no se le permita al exalcalde Antanas Mockus tomar posesión de su curul el próximo 20 de julio deja en evidencia la hipocresía de la clase política en Colombia, que pide que se apliquen las normas cuando no afectan a sus amigos o sus intereses, porque cuando sucede lo contrario, salen en gavilla a defenderlos, rasgándose las vestiduras.

No es posible que valiéndose de una leguleyada que podría aplicar el Consejo Nacional Electoral, institución conocida por ser el centro de la politiquería, clientelismo y corrupción en nuestro país, inhabilite o destituya al exalcalde Mockus, y miembros de la barra brava del uribismo pidan sanciones señalando de “deshonesto”, a una persona que se ha caracterizado por su honestidad, característica difícil de hallar en quienes ejercen la política en Colombia.

Ya quisiera el uribismo tener al interior del Centro Democrático a una persona con las calidades de Mockus, que no solo ha trabajado respetando los recursos públicos, sino además para que en Colombia cese la violencia y se le dé prioridad a la vida.

Si tan indigno les parece a algunas personas uribistas, que Mockus haya sido candidato al Senado al mismo tiempo que figuraba como presidente de Corpovisionarios, corporación que suscribió un contrato con la Agencia de Cundinamarca para la Para la paz, así el no haya tenido que ver con la ONG en el momento en que se dio la negociación y la ejecución del mismo, más indigno debería parecerles que su jefe Álvaro Uribe se haya beneficiado del cambio en la Constitución Política que le permitió reelegirse como presidente de la República, con la compra de votos de congresistas como Yidis Medina a quien en el momento del hecho llamaron “hija de la patria” y luego de que esta los denunció porque le incumplieron una de las promesas la tildaron de “bandida”.

Es de imaginarse que a los uribistas la Yidispolítica les parece un hecho insignificante, lo mismo que el escándalo de las notarías; las zonas francas; falsos positivos; parapolítica; las chuzadas del DAS y Agroingresos Seguros. Esto no tiene importancia para ellos, como si la tiene el hecho de que el nombre de Mockus aparezca en las actas de Corpovisionarios, así el no haya tenido que ver, ni con la labor que haya ejercido la ONG, ni mucho menos con los contratos que se haya firmado.

Esta hipocresía con la que se ejerce la política y se opina sobre lo divino y lo humano desde las redes sociales, es lo que hace que el colombiano del común desconfíe no solo de la manera en cómo se gobierna este país, sino también de quienes están al frente de las instituciones. No es posible que se pida sanciones para unos, mientras en gavilla se alcahuetea y se aplaude la falta de honestidad y corrupción de otros.

Ojalá que al Congreso de la República lleguen más personas con el talante y la honestidad no solo de Antanas Mockus, sino también de Claudia López y Angélica Lozano, personajes que han demostrado que la política en Colombia se puede ejercer, sin necesidad de prestarse a entuertos. Creo que el uribismo en lugar de ejercer el debate con esa hipocresía que tanto les caracteriza, deberían seguir el ejemplo y expulsar de sus filas a quien tanto daño les hace a su buen nombre.

@sevillanojarami

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2018-06-28T00:30:20-05:00

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