La defensa del empleo

Está ocurriendo una enorme destrucción del trabajo en Colombia. Por lo ocurrido en las últimas semanas de marzo, cerca de 1’600.000 personas quedaron desocupadas. Y los analistas temen que los datos de abril revelen que otros dos millones habrían perdido sus empleos. Ya no queda duda de que esta crisis, por su intensidad, será mucho peor que la de finales del siglo XX.

La reciente experiencia internacional muestra que algunos gobiernos han construido la defensa del empleo sobre dos pilares: los subsidios a la nómina de las empresas afectadas y la renegociación voluntaria de algunas condiciones laborales, en asuntos como los salarios, licencias sin remuneración y otros elementos que permiten que las empresas puedan sobrevivir y que se conserven los puestos de trabajo. En algunos países, los subsidios a la nómina se han dirigido primordialmente a beneficiar a quienes renegocian sus condiciones laborales, una decisión que eleva las posibilidades de supervivencia de las compañías y sus empleos.

En Colombia, el Gobierno anunció el miércoles pasado que, en desarrollo de la nueva emergencia económica, creará un subsidio a la nómina equivalente al 40 % de un salario mínimo, unos $350.000 mensuales, durante tres meses. El presidente dijo, además, que dicho subsidio favorecerá a las personas vinculadas a las firmas cuyos ingresos hubieran caído más de un 20 % en el pasado mes de abril. Se ha anotado, al respecto, que esta condición hará que una enorme cantidad de empresas y personas, sin importar los sectores ni el nivel de sus salarios, puedan hacerse a estos beneficios (una mejor manera de focalizar estas escasas ayudas hubiera sido dirigirlas sólo a los sectores mayormente afectados por la cuarentena o, aún mejor, a firmas cuyos ingresos hubieran caído, por ejemplo, en más del 40 % o el 50 %).

Una vez establecido el subsidio a la nómina, para lograr que se destruya el menor número de empleos posible, es necesario que el Gobierno facilite y promueva una rápida renegociación voluntaria y temporal de los salarios, prestaciones y otras condiciones laborales. Aunque se sabe que ya se está dando en forma aislada este tipo de convenios —que han permitido la rebaja de salarios, licencias prolongadas sin remuneración y otros acuerdos semejantes—, es indispensable que un decreto estipule que, dada la magnitud de la crisis, se ha producido una grave alteración económica que permite y aconseja una revisión concertada entre trabajadores y patrones de los sectores afectados de algunas condiciones laborales. Como se dijo atrás, el Gobierno podría, como un estímulo a estos procesos, dirigir en forma preferente los subsidios a la nómina hacia los trabajadores que renegocien dichas condiciones.

Estas medidas complementan las garantías del FNG a los créditos para las pequeñas y medianas empresas y deben ir acompañadas también de una flexibilización de ciertos factores que dificultan el manejo de la pandemia: las restricciones a los horarios de trabajo, las normas existentes sobre trabajo en las casas, la imposibilidad de hacer aportes a la seguridad social con los contratos por horas, entre otros.

Solo con una estrategia coherente, que integre armónicamente las diferentes medidas orientadas a reducir el impacto de la pandemia, se podrá, por lo menos, aminorar sus devastadores efectos sobre el empleo de millones de personas.

 

Te contamos que estamos trabajando en nuestra plataforma tecnológica para que sea más fácil de disfrutar, por eso no podrás hacer comentarios en los artículos. Estarán activos próximamente. Gracias por tu comprensión.