Por: Hernando Roa Suárez

La democracia colombiana está en peligro

Promover una nueva cultura de paz, implica construir solidariamente formas de ver, vivir y sentir la ausencia de violencias abiertas, estructurales y culturales.

Teniendo en cuenta mi experiencia teórico práctica de los últimos 50 años, sobre el estudio de los procesos políticos latinoamericanos – y en especial del colombiano – no tengo dudas que la actual democracia colombiana está en peligro. Las decisiones que tomemos los colombianos el 15 de este mes trazarán dimensiones sustantivas del futuro del país. Por ello, mi voto será por Juan Manuel Santos.

Ahora bien, como una contribución al proceso de paz nacional, me permito poner a consideración de los lectores las siguientes Cápsulas elaboradas por la Red Universitaria para la Paz – Red Unipaz -. Estudiémoslas y discutámoslas.

Cápsulas democráticas para la reflexión sobre la paz

1) Colombia necesita ciudadanas y ciudadanos, para quienes la guerra y el uso de la violencia no sean las únicas opciones de resolución de conflictos. Un arma, no nos libra del odio y la venganza; una palabra y el deseo de buen entendimiento, derrumban los muros que nos separan de los otros. 2) Las mujeres engendran para una vida digna de ser vivida. Su cuerpo, dignidad y sueños, no pueden seguir siendo un botín de guerra, un lugar para el dominio y el maltrato. La esperanza de la paz, comienza en la dignidad de la madre, la hija, la hermana, la compañera, la empresaria, la profesional, la misionera, la política. No más hijos para la guerra, no más cuerpos para el abuso, no más familias desintegradas por luchas que en nada las beneficia.
3) Un pueblo que no se informa, que no construye una opinión propia para optar por la paz, se somete a los designios de su ignorancia. 4) Un país que crece políticamente, es capaz de pasar de la lógica del amigo-enemigo, a la lógica del antagonista como interlocutor legítimo. Es hora de darle paso al debate pluralista y avanzar para encontrar caminos de entendimiento y puntos en común, con los que se puedan tejer posibilidades para una convivencia pacífica, en medio de la diferencia.

5) La ciencia y las instituciones educativas aliadas por la paz, se preocupan por construir conocimiento, pensamiento y opciones que puedan contribuir en la búsqueda de respuestas a las necesidades y problemas que causan las injusticias estructurales y los obstáculos culturales para la paz, la democracia y el desarrollo.

6) La juventud universitaria colombiana está invitada a construir el país que soñamos. Se trata de aprender para saber, hacer y ser profesionales comprometidos con el desarrollo y progreso de una manera compatible con un ejercicio ciudadano ético y político, que aporte al bien individual y el bien común.

7) Tener seguridad no es sinónimo de vigilancia, ni de estar rodeados de actores armados; es sentir tranquilidad porque las necesidades básicas están satisfechas, y sentir que se puede pensar diferente, sin miedo a ser perseguido, amenazado o eliminado. 8) Contrarrestar la violencia en necesario, pero no a través de más violencia.

9) Colombianas y colombianos: ¿vale la pena abstenerse de tomar parte en el proceso político electoral, cuando está en juego el destino de la construcción de la paz? 10) La inteligencia de paz le apuesta al diálogo, al debate y a la participación. Sin democracia, la paz, no tiene futuro.

11) ¿Será cierto que intervenir en el conflicto depende de posturas que promueven seguir la estrategia de la fuerza? Atrevámonos a reconocer que llevamos muchos años en medio de la confrontación sin logros definitivos; intentemos confiar en que otras formas de lograrlo son posibles; démosle la oportunidad al diálogo y a la negociación.

12) La guerra es espacio de lucro para unos pocos. La Paz en Colombia es una oportunidad de progreso para todos.

13) Tal vez no tengamos las condiciones para pensar en gobiernos ideales, pero lo real es optar por una paz duradera; un cambio de cultura política; oportunidades para nuevos diálogos; reparación de las víctimas; reformas agrarias justas; reintegración social de desmovilizados; y nuevos modelos de desarrollo económico.

14) La memoria no es un dominio solo de las víctimas. Todos los colombianos hemos sufrido las marcas de la violencia y las injusticias; si queremos paz, es necesario que tengamos claro qué es lo que no se debe repetir.

15) Después de tantos ensayos por la paz, no es momento de dudar. Con paso firme y visión comprensiva, podemos entender los obstáculos, tensiones, retos y compromisos que todos tenemos que asumir. 16) La paz es un derecho y es un deber; no se impone, ni se pospone y: ¿usted qué propone?

17) Estamos tan entretenidos con el conflicto armado - sin animarnos a terminarlo- que perdemos tiempo valioso para afrontar el conflicto social, diverso y complejo. Es hora de movilizar a todos los ciudadanos, para que reivindiquen políticas públicas por la igualdad y la equidad.

18) Ahora no se trata de decidir si acercarse a un lado u otro, porque la balanza está cargada hacia un costado. Es hora de eliminar las razones para el levantamiento armado, y ampliarlas para la participación de los estudiantes, las mujeres, los líderes comunitarios, los campesinos, la población afrocolombiana y los indígenas. Podemos creer que es posible un nuevo pacto social; preparémonos y llenémonos de argumentos, para dar pasos certeros y justos.

19) Las tendencias de las encuestas suben y bajan. Atención colombianos: no nos confiemos; estemos atentos, no dejemos que otros decidan por nosotros, derrotemos la abstención.

20) No debemos dudar que al poner fin al conflicto armado, se cierra una historia de sangre y dolor. Con esperanza y confianza, podremos percibir que se abre una puerta para nuevas oportunidades para la paz, con progreso, democracia, derechos y más bienestar y tranquilidad.

roasuarez@yahoo.com
 

 

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