Por: Hernán González Rodríguez

La democracia y las redes sociales

De acuerdo con la radio alemana Deutsche Welle (DW), a la fecha hay 5.000 millones de personas que poseen un teléfono móvil. Diariamente, millones de textos, fotos y videos circulan por internet y las redes sociales de todo el mundo, tanto en dictaduras como en gobiernos estables, democráticos.

Y se pregunta la DW: ¿son las redes sociales una amenaza para nuestra democracia y nuestros sistemas electorales? Se ha pronosticado que para 2022 la mitad de todos los contenidos en línea serán noticias falsas, “fake news”. ¿Cómo pueden las democracias evitar estas desinformaciones que les están socavando su existencia?

Quien esto escribe escucha afirmar que las redes sociales plantean tanto oportunidades para la búsqueda de la verdad, como desafíos contra la democracia. Entre las oportunidades tenemos: Que las redes sociales permiten la comunicación masiva y organización logística, fáciles y baratas, para que las gentes manifiesten sus descontentos en las calles. Que son instrumentos de la democracia activa que les dan voz a las personas que no tienen voz. Que son herramientas no controladas por los gobiernos…

Observo con temor que cada persona con un celular se puede convertir hoy en periodista y pueden llegar y han llegado en China, Irán, Cuba… a reportar imágenes de guerra y de abusos oficiales para evitar la pérdida de poder de sus dictadores. Imágenes que circulan por las redes sociales, a las que los medios de comunicación convencionales no pudieron acceder.

Entre los desafíos contra las democracias identifico: las desinformaciones que surgen de poder informar noticias falsas por las redes sociales sin costo alguno y permanecer anónimo. Por poseer una gran capacidad de movilización y poca de transformación, resultado de otorgarles un mayor peso a los que más gritan y a los que expresan opiniones más radicales.

Desafíos que tienen un gran impacto político y emocional como consecuencia las desinformaciones ideológicas con las cuales avivan el antagonismo político. Porque algunas movilizaciones son más poderosas que los gobiernos elegidos en forma democrática y les imponen sus retorcidas agendas de gobierno mientras llegan al poder. Una vez en el poder se consolidan como un solo partido antidemocrático…

¿Cómo pueden las democracias combatir las desinformaciones? Nada fácil sin menoscabar la libertad de expresión de los ciudadanos, más no imposible. Se recomienda educar para que la propia ciudadanía aprenda verificar sus fuentes de información. Entiendo que algunos diarios como The New York Times ya poseen un práctico manual para la verificación de todas sus noticias antes de publicarlas. Algo puede ayudar a mis lectores para descubrir las noticias falsas, digitar en Google: “Tips to Spot Fake News”.

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