Por: Mario Morales
El país de las maravillas

A la deriva y en medio de la ponzoña

Hace falta más que pactos, declaraciones negacionistas y programación neurolingüística para sacar al país del atolladero.

A la coincidencia de balances que rajan al presidente Duque en este año perdido, se suman diario los nubarrones de los indicadores internos y externos que han minado la confianza de los colombianos como queda expresado en las últimas encuestas.

No es para menos. La guerra arancelaria entre China y EE. UU. ha puesto a temblar la economía nacional con los precios históricos del dólar, la inflación rampante y el desempleo que no cede, que han golpeado tanto el alma y el cuerpo nacionales, como el ego de los analistas económicos que no saben o no responden a la hora de soluciones para enfrentar la crisis.

Esa volatilidad, término preferido de los expertos, no se remedia creando burbujas, como pretende el presidente, con miradas acomodadas, al insistir que hay elementos claros y evidentes de progreso y recuperación del mercado. O la vicepresidenta que osa afirmar que con el pacto con el sector productivo se van a generar casi 900.000 nuevos empleos.

Las frases promeseras, en vez de irradiar optimismo, se tornan huecas cuando la desconfianza ha alcanzado a quienes las pronuncian. Que la desaprobación de la gestión presidencial supere el 56 %, que el 68 % de los encuestados, según Invamer, consideren que vamos por mal camino, generan más preocupación que el pobre guarismo de la imagen presidencial, efecto de las dos anteriores.

A diferencia de otros temas de agenda, los ciudadanos, que lo viven en carne propia, no comen cuento ni se distraen con el desenfoque de las narrativas periodísticas que privilegian los guarismos abstractos como la discusión cotidiana, con más visos de clarividencia, sobre si el crecimiento será superior al 2,4% o alcanzará el 3,0%, al decir de algunos sectores, como si se tratara de una puja o pozo de los deseos.

Ojalá haya aprendido Duque que la pugnacidad ideológica o la insistencia en el conflicto, es decir la ponzoña, como él la llama, pasan a segundo plano cuando se trata de sobrevivir en un país a la deriva.

@marioemorales y www.mariomorales.info

Le puede interesar: "Alianzas peligrosas de los candidatos en Colombia: el pacto de Ralito"

874743

2019-08-07T00:00:53-05:00

column

2019-08-07T21:44:57-05:00

[email protected]

none

A la deriva y en medio de la ponzoña

37

2729

2766

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Mario Morales

Nos quedamos sin pilotos

Profecías cumplidas

Viviendo otra realidad

Otra paz que no fue

Lo absurdo, símbolo nacional