Por: María Elvira Bonilla

La desmemoria española

EL PASADO A LOS ESPAÑOLES LES pesa y mucho.

La trágica guerra civil con su odio y violencia fratricida, con su medio millón de muertes, desapariciones forzosas y exilio obligado de intelectuales, poetas, artistas, es un capítulo de la historia que éstos han querido mantener enterrado. Guerra civil que se inicia con la sublevación militar del 18 de julio de 1936 contra el experimento político de la República en cabeza de Manuel Azaña y que dio origen a la dictadura del general Francisco Franco. La transición hacia la democracia en los años 80 llevó implícito un pacto de silencio, como parte de un acuerdo para la reconciliación. Las generaciones jóvenes,  hijas de la democracia, ven el franquismo con sus 40 años de dictadura como algo ajeno y lejano, que no las toca. En España se prefiere no remover el dolor de un pasado, que por lo que se está viendo, tiene las heridas aún abiertas. El juez Baltasar Garzón está pagando caro el haberse atrevido a revivir esa historia.

Por iniciativa del gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, el Parlamento declaró el 2006 el año de la Memoria histórica y tomó medidas a favor de las víctimas de la guerra civil y la dictadura. El 28 de agosto de 2008, en respuesta a una querella presentada por las asociaciones de víctimas de Cataluña, Valencia, Aragón, el juez Garzón accedió a recabar la información y como primer paso propuso adelantar un censo de fusilados, desaparecidos y enterrados en fosas comunes. Instruyó la apertura de 19 fosas comunes en diferentes lugares de España, a partir del listado de 143.353 desaparecidos presentado por familiares de las víctimas, incluida aquella en la que se supone está enterrado Federico García Lorca.

Garzón no hizo más que aplicar en su país lo que ha practicado en otras naciones como Chile, Argentina y Serbia para impedir la impunidad en los crímenes de lesa humanidad. El paso del tiempo no puede hacer que prescriban los atropellos a la dignidad humana, contra la condición humana. “Que una investigación sea difícil no significa que sea imposible ni mucho menos general. General y sistemática fue la acción criminal desplegada, y, ahora se trata de delimitar los aspectos concretos y particulares que pueden ser objeto de investigación”, había dicho el juez Garzón al aceptar el proceso como parte de su cruzada mundial contra la impunidad y por la aplicación de la justicia universal.

En medio del revuelo que se ha generado en España, hay sectores sociales, políticos y aún judiciales que buscan a través de tres querellas interpuestas por asociaciones falangistas, acabar con la carrera de Garzón, expulsarlo de la judicatura y enlodar sus 23 años de servicio a la justicia. Es una muestra de que las heridas continúan abiertas en una sociedad que no le hizo el duelo a una tragedia que dejó tanto dolor en ambos bandos enfrentados y prefirió echarle tierra y sacarla de su memoria. De allí la importancia que tiene para los colombianos conocer la verdad de las infamias que se han vivido en el país en estos largos años de violencia y violación de la dignidad humana, como condición para avanzar hacia la verdadera reconciliación que tanto se necesita. Para no repetir la vergonzosa historia.

 

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