Por: Cartas de los lectores

La dictadura de la polarización

Extremo. En algunos deportes es el miembro de la delantera que se sitúa más próximo a las bandas derecha o izquierda del campo. En las matemáticas es el valor más grande o más pequeño de una región. También puede ser la primera o última parte de algo. El principio o el fin. En definitiva, podríamos definirlo como algo en su grado más intenso. Más exagerado. Más desemejante.

En política, los extremos son ideologías que se sitúan lo más alejadas posible del consenso. Normalmente se suele hablar de extrema izquierda o extrema derecha, como si de fútbol se tratase. Sin embargo, estos términos tienen un significado bastante más profundo que el aparente, ya que lo que define a ambas ideologías políticas es la discordia social y la represión de nuestros derechos. Una implosión de la justicia.

Ambas políticas extremistas prometen, mediante discursos donde priman la demagogia y el populismo, una sociedad utópica que garantiza el orden social y la estabilidad económica. El problema reside en el camino que siguen estos políticos para alcanzar sus objetivos, ya que estos creen que todo lo que sea necesario por la causa es válido; pero no es así. El fin no justifica los medios.

Paradójicamente sucede que dos actitudes completamente opuestas comparten muchas características; ya que, como todos sabemos, los extremos se tocan. Y aunque nos pueda resultar contradictoria la similitud entre ambos extremos políticos, es un hecho que se ha verificado a lo largo de nuestra historia.

Las dictaduras, tanto de izquierdas como de derechas, han sido tremendamente dañinas para los países que las han sufrido. Un claro ejemplo de esto son Hitler y Stalin; ambos responsables de millones de muertes, ya que sus regímenes dictatoriales (aunque fueran de ideologías contrarias) son considerados dos de los genocidios más sangrientos de la historia contemporánea. Tan distintos en sus comienzos… y sin embargo con el mismo trágico final.

Siempre me pregunto por qué uno no puede opinar sin tener que posicionarse en un extremo. De hecho, creo que es innecesario tomar posturas extremas en la vida, porque todo extremismo conlleva confrontación. ¿Por qué todo tiene que ser blanco o negro? ¿Acaso no existen los términos medios? Claro que existen. Además, en mi opinión, estos son sinónimos de equilibrio, libertad y lo más importante: democracia.

Por otro lado, uno de los mayores problemas de la polarización política es que da lugar a situaciones frágiles en las que un solo acontecimiento, por muy pequeño que sea, es capaz de desencadenar un efecto dominó de conflictos. Es entonces cuando todo se magnifica, y una oleada de violencia y represión sacude en un abrir y cerrar de ojos pueblos, ciudades y países.

Los extremismos existieron, existen y existirán siempre; pero lo mejor que podemos hacer es admitirlo. Ser conscientes de que están ahí es imprescindible para aprender a tratar con ellos. Educar a la sociedad para que sepa gestionar los extremos es la manera más práctica de evitar la dictadura de la polarización.

Rosa Díez Álava.

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