Por: D. Buenavida

La divina comedia

En mitad de Bogotá en noche lluviosa perdido me encontré buscando un restaurante. Sin mayores  averiguaciones llegué al “tercer circulo”, al restaurante pomposamente llamado “La Divina Comedia”.

Se presenta como  un restaurante italiano, pero es más apropiado llamarlo un restaurante de pastas hechas a la colombiana. La comida italiana es de una riqueza y variedad de platos, técnicas y preparaciones extraordinaria. Hay que evitar las pretensiones demasiado osadas.

La carta formal tiene una extensión para la noche llamada platos nocturnos que ofrece cinco pastas rellenas ($25.000), consideradas por ellos su especialidad y  ocho risotti ($35.000). Antipasti de los más comunes a $17.000. Tres ensaladas ($18.000 a $27.000). Una gran cantidad de pastas, o mejor dicho, tres tipos de pasta con muchas de las salsas comunes en el ambiente:  espaguetis con diferentes salsas (realmente no tan diferentes entre sí) a $20.000. Penne con seis salsas ($22.000). “Al forno”, o sea lasaña y canelloni ($22.500), y todos los nombres en italiano.  La canasta de focaccia aguada y pan malo.

Nos lanzamos a pedir “Crema di Funghi”  que estaba aceptable y con exceso de crema, muy pesada.  Envoltine de mozzarella y salmón. Un rollo de mozzarella (la mozzarella abunda en la carta) cortado en tajaditas con aceite de oliva, arrúgala y pedacitos de tomate alrededor. Insípido con pequeñísimos  fragmentos de salmón, casi invisibles, no se sentían.  No recomendable. “Tortellata”: consistía en una muestra de cada una de las pastas rellenas que el sitio ofrece como especialidad de la casa. Siete pastas rellenas. Siendo la especialidad de la casa,  no puede estar peor. Estaban rellenas de berenjena con tomate; espinaca con chips de tocineta, la tocineta no apareció o por lo menos no se sintió; de langosta, el relleno de “langosta” parecía esos picadillos de jaiba insípidos y secos que abundan en el mercado, no me encontré con un solo pedacito de langosta; de champiñones, salmón y chorizo antioqueño. Todos estos rellenos eran picadillos secos y parecidos en su insipidez. El de ahuyama estaba mejor,  pero demasiada azúcar en el puré. Venían en una salsa hecha con  bechamel liviana, un poco de crema y queso parmesano. No me pareció la crema apropiada para una mezcla de pastas rellenas. En fin, el plato “estrella” resultó un verdadero fiasco.  De postre pedimos una muestra de tres: Panacota , un esponjado desabrido con dulce de agraz. Tiramisú, el más común de los postres italianos en Colombia,  hecho con sabayón y mascarpone. Este es un queso fresco y cremoso de Italia, un poco dulce. Es difícil de conseguir en Colombia. No resultó mejor de los que abundan en el mercado. Fresas con helado: ricas  las fresas con almíbar, el helado del supermercado. En fin, deficientes los postres. La mala culinaria resultó ser la característica del sitio. La comida apropiada para el “tercer círculo”.

La conclusión fácil de alcanzar es: no se come bien en la Divina Comedia. Pobre Dante.

Calle 71 No 5-93 Tel 317 6987

secomebienaquí@gmail.com

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