Por: Juan Carlos Ortiz

La dualidad

Para muchos, Las Vegas es un sinónimo de temáticas como el juego, las apuestas, el sexo, las drogas, las fiestas y de ahí su famoso slogan de que “Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas”.

Pero de un tiempo para acá, Las Vegas también se ha convertido en sinónimo de una nueva adicción: la tecnología.

El CES, Consumer Electronics Show, se ha logrado posicionar como el evento más importante del mundo en temas de tecnología e innovación digital.

Para la cultura creativa, el Festival de Cannes es el lugar sagrado de los contenidos y de las ideas, donde se reúnen aproximadamente 100,000 participantes. Hoy al CES asisten por encima de medio millón de personas para observar los últimos desarrollos de la tecnología mundial. Es el gran show de todas las marcas del planeta que compiten en innovación, exceptuando Apple, que no participa y realiza por estos días en Junio su propia feria , la Convención Mundial de desarrolladores en California. En pocas palabras, el CES es el mundo menos Apple.

Este año una de sus tendencias más comentadas en redes sociales fue la tecnología para vestir (wearable tech), la gran innovación digital que se adapta a todo lo que se pueda poner. Gafas inteligentes, relojes inteligentes, teléfonos inteligentes y la aparición contundente de las marcas de lujo y de moda que buscan entrar con pie firme a este territorio. Carteras, collares, pulseras y hasta ropa interior inteligente. Sin duda un nuevo botín y atractivo territorio para incursionar para marcas fashion como Prada, Gucci, Calvin Klein, Victoria Secret, Rolex, entre otras. El matrimonio de la moda y la tecnología se asoma como una nueva tendencia global.

Pero este año en el CES el tópico más comentado fue el desarrollo de la tecnología de las pantallas curvas UHD para plasmas y televisores creada por las marcas coreanas Samsung y LG.
Michael Bay, el director de la película Transformers, fue el conferencista invitado para presentar su lanzamiento y en un escenario a reventar con más de dos mil asistentes, comenzó su conferencia hablando sobre el impacto de la tecnología curva en el cine, pero con tan mala fortuna que el teleprompter le falló y él de manera sorprendente se petrificó, se bloqueó y no pudo seguir con su conferencia.

Todos los asistentes esperábamos que Michael Bay improvisara o nos contara alguna historia o anécdota, pero no, e inesperadamente se bajó del escenario y se fue, dejando claro ante el público que el contenido de su charla dependía totalmente de la tecnología, lo cual ratifica y nos confirma la esencia de nuestro negocio: la tecnología sin contenido no es nada.

Hoy nuestra industria camina sobre dos pilares. Por un lado la creatividad, por otro lado la tecnología. Por un lado el contenido y por otro lado la data, por un lado Cannes y por otro lado CES.
Esta estructura dual ha impulsado la industria hacia nuevos rumbos, nuevos retos y nuevas necesidades. Los grandes holdings como WPP, Omnicom, Publicis y todas sus agencias de Publicidad y Comunicación trabajan desesperadamente para consolidar este modelo bípedo, acercando sus procesos creativos al mundo de los datos, mientras compañías de datos como Google, Facebook, Twitter, tratan de acercarse a los contenidos.

Lo que está claro es que no es en la competencia, sino en el matrimonio de contenidos y de datos donde está la magia para las personas.

Pero zapatero a tus zapatos. Las agencias deben proseguir su acercamiento a la tecnología sin olvidar que su razón de existir y su único diferencial es la creatividad, las ideas. Por más que intenten jamás llegarán a convertirse en puras empresas de datos y de tecnología, pero gracias a ellos sí podrán impulsar y expandir sus ideas. Y a la vez para las compañías de datos las empresas publicitarias se convertirán en generadoras de una de sus grandes necesidades: los contenidos.

Alguna vez le preguntaron al escritor nadaista colombiano, Gonzalo Arango, que si el amor era carne o era alma. El contestó sabiamente que eran las dos pero en la cama.
Estamos viviendo la era del contenido y de la tecnología, pero en su lecho pasional.

 

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