Por: Columnista invitado

La educación médica ante nuevos desafíos

Ante tantas malas noticias en salud podemos caer en el pesimismo y la frustración. La magnitud de los problemas financieros, éticos y operativos de los sistemas de salud nos ha llevado a un ambiente oscuro, lleno de incertidumbre. Los médicos hemos tenido que reconocer que nuestra vocación necesita actualización, renovación.

Las grandes virtudes de los padres de la medicina, bien transmitidas por nuestros profesores, ya no son suficientes. Sin olvidar los valores tradicionales como la disciplina académica y personal, la ética y el humanismo, el sacrificio y la entrega, el país y la sociedad requieren un nuevo médico. Los problemas de salud necesitan como nunca antes de todo el talento, la energía, la creatividad, la inteligencia y el dominio de la tecnología.

La solución a los problemas de salud es tan compleja como la búsqueda de la paz o la equidad. Sin embargo, lejos de comprender en profundidad la debatida reforma a la salud y entendiendo que la viabilidad, cobertura y transparencia son altas prioridades, me preocupa el poco valor que sigue tendiendo la educación médica de pregrado y de posgrado.

A diferencia de nosotros, los países desarrollados tomaron hace muchos años la decisión de centrar sus esfuerzos en la educación, la ciencia y la investigación. Por el contrario, el acceso de nuestros bachilleres a educación médica de la más alta calidad ha sido tristemente descuidado.

Colombia parece buscar profesionales y servicios más baratos y de menor calidad. ¿O qué consecuencias pueden tener las medidas que reducen los tiempos de consulta con un ignorante pero atrevido criterio administrativo? No parece lógico que las soluciones estén en reducir la remuneración o desincentivar la especialización y la investigación reduciendo el acto médico a un tecnicismo de bajo costo y poca calidad.

Los nuevos médicos deberán enfrentar un sistema hostil, donde la calidad no es prioridad. Dominar la biología molecular y la bioestadística sin descuidar los valores humanos pareciera imposible en las condiciones actuales. Más aun, quien como médico pretenda desafiar las leyes del mercado y la estructura del sistema puede exponerse a grandes frustraciones. Afortunadamente, en medio de este ambiente, es alentador ver a tantos jóvenes que deciden una vez más entregar su vida a este noble oficio. Ellos son la gran esperanza para los sistemas de salud. Quienes legislan y proponen reformas a la salud, aún pueden rescatar elementos esenciales para garantizar una educación superior y un ejercicio profesional de la más alta calidad.

MD, PhD Medicina del Deporte.
johnduperly.com/ @JohnDuperly

 

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