Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria
Horizontes

La educación superior debe ir mas allá que Ser Pilo Paga

Desde la campaña presidencial se anunció que era necesario plantear una nueva política de educación superior y todos los candidatos coincidieron. Es así como el anuncio hecho por el Gobierno de Iván Duque, a través de la ministra de Educación, María Victoria Angulo, no nos debe sorprender. Es necesario un cambio y eso es lo que ha planteado el Gobierno frente a la política de educación superior y muy expresamente sobre el programa Ser Pilo Paga. Se ha manifestado que no se acaba, que mantendrán los estudiantes actuales, pero que es necesario reformarlo y definir una política más incluyente e integral que busque un mayor acceso de estudiantes en general, pero especialmente de aquellos provenientes de sectores menos favorecidos a la educación superior.

La tasa de cobertura de Colombia para el año 2016 es de 45 %, muy cerca a la de América Latina de 46 %, estando por encima Argentina, Chile, Cuba, Puerto Rico y Uruguay. No está mal comparativamente, pero tenemos que mirar cómo hacer que esa brecha del 55 % sea menor y logren acceder especialmente los estudiantes de escasos recursos que pasaron de 36 % a 69 % con el programa Ser Pilo Paga. Y es que, con todas las críticas y problemas, finalmente uno de sus resultados positivos es que el programa reduce la brecha social y genera mayor igualdad. Pero son muchos los que critican la gran inversión para el 2 % de los egresados del bachillerato quedándose muchos otros sin poder estudiar por razones económicas. Cuestionan la procedencia de los beneficiarios que llegaron de ciudades capitales y la reducción de recursos a las universidades públicas.

Ha funcionado: muchos que nunca lo habían soñado han llegado a la universidad y los resultados de esa oportunidad se verán y serán evaluados en el futuro. Es claro que es necesario plantear nuevos programas, por ejemplo, créditos subsidiados con subvenciones a los que cumplan con merito académico o vengan de las regiones más apartadas del país. Igualmente, sería bueno explorar el programa del comunity college, o colegios comunitarios, en sectores más lejanos a la periferia que en el pasado y hoy han tenido nuevas universidades, muchas de garaje, las que han sido cerrada para poner en regla.

Por otra parte, el programa Ser Pilo Paga podría existir con modificaciones en la que las universidades participen y aporten parte de los recursos de las matrículas, cifra que podría estar cercana al 50 % y sería igual para el sector público como el sector privado. Adicionalmente, los departamentos, los municipios y aquellos que reciben regalías tienen programas de educación que deberían ser incorporados al sistema.

Finalmente, es bueno repensar la política pública frente a la educación superior. Nada debe ser totalmente gratis, aunque sí parcialmente subsidiado. Es importante el derecho a la educación para todos: unos irán a la educación técnica y otros a las universidades. Es importante, no solo para la productividad y competitividad, sino que ayudará a crear otros polos de desarrollo y a su vez a generar menos desigualdad.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Ana Milena Muñoz de Gaviria

Última columna

La polarización política en la región

Lucha contra una cultura de corrupción

Pacto por Colombia, el nuevo derrotero