La senadora Claudia López explica en El Espectador los siete mandatos de la consulta y qué se necesita para que sea de cumplimiento obligatorio para el Estado.

hace 1 mes
Por: Hernando Roa Suárez

La elección presidencial. Propuestas

Como demócratas, estamos invitados a elegir estadistas.

Teniendo en cuenta la configuración actual del poder a nivel mundial, la situación de América Latina y en particular la complejidad de la situación suramericana y colombiana contemporánea, es conveniente retomar la eficacia  que tiene la utilización de la política como arte y como ciencia. Ello permite acercarse con propiedad al tema y actualizar su discusión y aplicaciones prácticas.

En nuestros días, es conveniente develar el debate presentado entre la política y la antipolítica, evitando que el empleo de la politiquería desvirtúe su papel sustantivo. Recientemente, algunos formadores serios de opinión, han contribuido a ilustrar aspectos claves que orientan la campaña presidencial de 2010. Estamos a solo tres meses de definir el nuevo Presidente de Colombia y, salvo excepciones, los sectores mayoritarios no han sido informados adecuadamente, en torno a las implicaciones que se derivan de elegir un Presidente para un país democrático.

Con argumentos válidos, objetamos las formas de corrupción practicadas por la mayoría de los partidos, movimientos políticos, y empresas electorales vigentes. Cuestionamos los grandes errores gubernamentales cometidos en el manejo de problemas tan graves como el narcotráfico, la guerrilla, el paramilitarismo y sus diversas combinaciones, en el intervalo 1970-2010. También, problematizamos el grado alcanzado en la insatisfacción de las necesidades básicas de la mayoría de la población (alimentación, salud, educación, trabajo, vivienda, vestido, seguridad, recreación y cultura), y no olvidamos que estudios confiables sostienen que el 63% de la población está por debajo de la línea de pobreza. Por todo ello, es que somos conscientes de que, en lugar de debilitar la política, los partidos y movimientos, lo que hay que hacer es actuar con responsabilidad histórica: reconstruir la política y los partidos. Debilitarlos, es contribuir al surgimiento de dictaduras, como ya es conocido.

Actuar previsivamente, supone evitar las simplificaciones para el abordaje de la complejidad actual del proceso político y comprender la magnitud y viabilidad de las propuestas que estamos invitados a estudiar y debatir. Estas,  se han agrupado en veinte numerales, y se refieren a aspectos políticos, económicos, sociales, culturales, ambientales e internacionales, que deben ser estudiados en forma interdisciplinaria. De tal manera, que quienes estén dispuestos a concretarlas, sean estadistas. Es decir, hombres o mujeres con la adecuada posibilidad de comprensión de la magnitud de la tarea a emprender, si de veras desean implementarlas, dentro de los presupuestos del estado social de derecho y la democracia participativa, consignados en la Constitución de 1991. Estudiémoslas.

1. Replantear el modelo de desarrollo vigente; y buscar modernizar el Estado a través de la descentralización,  la regionalización,  la planificación indicativa y  la democratización.

2. Reformular las políticas públicas, frente a la insatisfacción de las necesidades básicas de la mayoría de la población.

3.  Fortalecer la democracia manteniendo estructuralmente el sistema de pesos y contrapesos e impidiendo la concentración del poder en el ejecutivo.

4. Definir  la conveniencia de optar por un régimen presidencial, semipresidencial o parlamentario.

5. Estudiar y redefinir el proceso de la toma de decisiones en la Presidencia de la  República.

6. Desarrollar la misión y la visión de la Escuela de Alto Gobierno de la Escuela Superior de Administración Pública, constituida para la formación cualificada de los más altos funcionarios del Estado.

7. Fortalecer la Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia,  la Procuraduría, la Fiscalía, la Contaduría y la Contraloría.

8. Enfrentar la guerrilla, el paramilitarismo, el narcotráfico y la delincuencia organizada, mediante el empleo legítimo de la fuerza y la construcción de la paz, acompañada de justicia social.

9. Ante las víctimas de los paramilitares y guerrilleros, buscar: verdad, justicia, reparación y reconciliación.

10. Crear condiciones para la productividad y la equidad en el sector rural, pensando en el campesinado victimizado y excluido.

11. Reformular técnicamente la política del gasto público, especialmente en seguridad y defensa.

12. Propiciar un diálogo nacional incluyente con la participación de todos los movimientos sociales, grupos y partidos políticos.

13. Reestructurar la Cancillería, la Escuela Diplomática de San Carlos, la Carrera Diplomática y el manejo de las relaciones exteriores con profesionalismo y tecnología contemporáneos. Reformular la relación especial con Estados Unidos; fortalecer las relaciones con los países Latinoamericanos; y ampliar los vínculos diplomáticos y comerciales con el resto del mundo.

14. Replantear el sistema impositivo hacia la justicia social, lo que implica revisar el sistema tributario.

15. Propiciar en los medios de comunicación, políticas, programas y proyectos que desarrollen las prácticas y los valores democráticos.

16. Reformular los currículos y programas académicos de educación básica, media y superior, para facilitar el surgimiento de sujetos políticos, concretando ciudadanos con derechos y deberes e impulsando el surgimiento de nuevos liderazgos políticos.

17. Retomar el estudio de la historia colombiana y sus instituciones.

18. Concretar políticas públicas para el desarrollo y protección del medio ambiente; cristalizar una ecología humana en los ecosistemas urbanos y rurales; implementar un serio ordenamiento territorial; y formular e implementar el desarrollo de la Orinoquia.

19. Diversificar aun más, el comercio exterior, e invertir técnicamente en infraestructura; y

20. Desarrollar el mercado laboral, el trabajo digno y fortalecer el sindicalismo democrático.

Estamos invitados entonces,  a tomar consciencia de la gravedad del momento político de nuestros tiempo y del papel protagónico que la civilidad debe tener en el país. La política, como arte y ciencia, está a la orden del día. Hay que fortalecer el Estado y desarrollar la democracia participativa; estar muy atentos al desarrollo del pensamiento de los sectores académicos, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales; hay que abrir la democracia con dimensión de profundidad y visión internacional. No temamos a las crisis; ellas frecuentemente han facilitado la eclosión de pensadores de reflexión profunda, de teorías, de nuevas organizaciones y coaliciones políticas; y de innovadores liderazgos.

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