Por: Columnista invitado EE

La emergencia de la guardia

Por Carlos Andrés Baquero Díaz

En la última ola de violencia que pasó por el Cauca, la ministra del Interior afirmó, de acuerdo a una nota publicada por El Tiempo, que los pueblos indígenas del Cauca no debían mirar al ejército como su enemigo. Sin embargo, habría que preguntarle a la ministra de dónde viene esa idea y qué de esa afirmación se traduce en un plan concreto que proteja a los pueblos indígenas de las balas y granadas que los están acorralando.

Como lo mencionó el vocero del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) en la audiencia que tuvieron con la Comisión de Paz del Congreso, ellos no han detenido la entrada del ejército. De hecho, el Ejército Nacional tiene siete bases militares en territorio indígena, acompañadas de puestos de policía y vigilancia aérea. Y aun así, esta presencia no ha sido efectiva para proteger a los pueblos indígenas de esta zona del país.

En este caso las cifras hablan por sí solas. De acuerdo a la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), desde la firma del Acuerdo de Paz con las Farc, han sido asesinados 159 indígenas. El CRIC denunció que en ese mismo periodo han sido asesinados 40 indígenas de esa organización, que representan casi el 25 % de la cifra dolorosa de las y los líderes indígenas asesinados. El CRIC también mostró que el conflicto en su territorio va en aumento y no da tregua, pues entre el 1° de julio y el 10 de agosto de 2019 se presentaron 57 violaciones a los derechos humanos de los pueblos indígenas del Cauca, como homicidios, amenazas, atentados y ataques al territorio colectivo. De hecho, los actores de la guerra son tan intensos y cínicos que el pasado miércoles, mientras sesionaba la Comisión de Paz en Caloto, el senador Feliciano Valencia denunció dos ataques que ocurrieron esa misma mañana contra los pueblos indígenas y una nueva amenaza de muerte a la guardia indígena del Norte del Cauca.

Para los pueblos indígenas la paz sigue siendo un sueño, una promesa incumplida. Aunque los pueblos indígenas han afirmado que podemos contar con ellos para la paz y nunca para la guerra, esta última los sigue envolviendo sin darles tregua frente a los ojos del Estado que ha decidido actuar lentamente y que ignora que en los resguardos se vive un estado de emergencia.

Todos estos hechos demuestran que en nuestro país los pueblos indígenas son víctimas de un genocidio histórico y continuo. Como escribió Óscar Montero, coordinador del “Informe nacional de memoria histórica de los pueblos indígenas”, en Colombia “matar indios no es un delito, sino una práctica naturalizada”. Como fue hace 200 años, hoy en día, a los indígenas los están matando sin que exista ninguna condena a estos hechos y se mantiene su estigmatización.

Para detener el exterminio indígena es urgente que el Gobierno adopte la hoja de ruta que han expuesto organizaciones como el CRIC y la ONIC. Para comenzar, el Gobierno debe apoyar y fortalecer la guardia indígena que, además de tener protección jurídica, son a quienes les ha costado la vida defender sus derechos. Y para esto, el primer paso es generar planes concretos de acción de manera consultada y coordinada con los indígenas, los guardianes del territorio.

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2019-08-16T00:00:00-05:00

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