Por: Julio Carrizosa Umaña

La Encíclica y el ambiente urbano

El Papa logró condensar en 185 páginas todo lo que los ambientalistas queríamos que los gobiernos, los empresarios y los ciudadanos escucharan.

Probablemente pasará a la historia como uno de los documentos más importantes producidos por la Iglesia Católica; ojalá quienes dicen que “están de acuerdo” la lean lentamente para darse cuenta de los compromisos que adquieren.
 
Uno de los temas más innovadores es su concepción de la ecología integral como una forma de representar la totalidad compleja de la realidad del planeta. Los ambientalistas latinoamericanos habíamos insistido durante años en que era necesario apartarnos del ambientalismo tradicional que se concentraba en los aspectos no humanos de esa realidad y que desdeñaba lo que sucedía en las ciudades. 
 
Francisco II da un paso adelante; no desecha a los hermanos lobos, sino insiste en que lobo, luna y humanos constituyen una integridad. Esa integridad existe también en los ambientes urbanos y el Papa tiene mucho que decir acerca de la situación en las ciudades.
 
En el punto titulado Deterioro de la Calidad de Vida Humana y Degradación Social el párrafo 44 dice así “Hoy advertimos, por ejemplo, el crecimiento desmedido y desordenado de muchas ciudades que se han hecho insalubres para vivir.. grandes estructuras ineficientes que gastan energía y agua en exceso..”. El siguiente párrafo, el 45,  el Papa detalla algunos problemas más específicos de las “urbanizaciones ecológicas sólo al servicio de unos pocos” y más adelante en el Capítulo IV,  el punto III Ecología de la Vida Cuotidiana, párrafo 152 recuerda “Qué hermosas son las ciudades que superan la desconfianza enfermiza e integran los diferentes..”.
 
En Colombia los años de guerra, narcotráfico, corrupción, pobreza y falta de equidad han producido las ciudades que tenemos, “grandes estructuras ineficientes”, más segregadas que las que el Papa quiere que superen su “desconfianza enfermiza”. La encíclica en el párrafo 152 le otorga a los diseñadores una papel principal en este cambio: “La creatividad debería llevar a integrar los barrios precarios en una ciudad acogedora”. Como lo muestran experiencias recientes los últimos años han traumatizado tanto a las sociedades urbanas colombianas que parece imposible logar esas integraciones en las grandes ciudades. Por eso, algunos insistimos que es necesario planificar, diseñar y construir ciudades nuevas que sean ejemplos de sostenibilidad ecológica, económica, social y cultural, o sea, de sostenibilidad de la  “ecología integral”, como lo dice el Papa.
 

 

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